sábado, 15 de diciembre de 2018

Contrasentidos


Es una charla a la que se supone acudimos movidos por el deseo de eso que suele llamarse “aprender a ser mejores”.
Para coger un buen sitio salgo de casa con tiempo y, además, tomo un taxi, de manera que cuando llego  ―falta algo más de un cuarto de hora para que empiece la charla―  me siento en el mejor lugar que sé encontrar, una silla de la cuarta fila en la que no hay abrigo ni bolso ni objeto alguno que indique que la silla esté ocupada por alguien que llegó primero y salió por ejemplo a fumar.
Faltando unos instantes para que la charla empiece, todo el mundo sentado, incluso en la escaleras (abarrotadas), y personas de pie por los rincones y apoyadas en las paredes, llegan algunas personas ―pocas, para decir la verdad, pero que se ve claramente que están llegando en ese momento porque traen puestos sus abrigos y sus bolsos colgados del hombro, prueba bastante fehaciente de que no es que hubieran salido a fumar y sí de que no habían llegado antes― que, tras retirar algún bolso o abrigo de alguna que otra silla, se instalan felizmente en la primera fila.
Mi crítica puede estar siendo una niñería; pero es que me resulta chocante y contradictorio que en ese afán de “aprender a ser mejores” no vaya implícito el considerar, tanto quien guarda el sitio como quien viene a ocuparlo porque se lo guardaron, que están actuando con absoluta falta de respeto para quienes sí llegaron primero.
Otra cosa es ―y si un día consigo llegar lo bastante pronto lo haré sin pestañear― coger el mejor sitio, en la primera fila y en todo el centro.
Pero yo, personalmente, no porque alguien me lo haya guardado.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.