martes, 6 de junio de 2017

Era una hermosa mañana de verano y...

Alicia 6 Junio, 2017 at 16:33 # 
Era una hermosa mañana de verano en los ya muy lejanos tiempos de mi infancia, y mi madre había comprado una sandía.
Pero, a lo que voy:
Me siento a desayunar en mi cafetería de culto y a leer, en mi Tablet, “la CIA y la guerra fría cultural”.
Voy apenas por el capítulo segundo y – si no leo mal o tengo alguna avería en mi cerebro (que no es que diga yo que no) – entiendo que la susodicha, “cultural”, fue una cabronada en toda la extensión de la palabra.
Y es que me entero – que por eso me preocupa si me estaré enterando mal – que personajes muy celebérrimos (que no voy a enumerar pues que son caterva) de todas las ramas de las artes, las ciencias, la política y, por abreviar, la intelectualidad en general, se dieron punto en boca como putas (perdón) y, con las orejas gachas, escribieron, pintaron, compusieron, narraron, poetizaron, etc., lo que más les convenía según soplara el aire que, por cierto, soplaba… iba a escribir “con desconcierto” (condenada querencia la mía por los juegos de palabras) pero no, el aire soplaba a ráfagas perfectamente concertada por los distintos intereses de los que mandaban y por las concatenaciones, a su vez interesadas, de los tales intereses por más dispares que pudieran parecer al ojo del profano.
Así que había que, por ejemplo, en determinado momento ser anticomunista, pero sin pasarse, “no vayan a tildarnos de fascistas”.
Y había que ser antinazi, pero sin perder de vista que había nazis “que nos pueden resultar interesantes”.
Y, en fin, que había que estar a bien todos con todos por si un “por si acaso”, pero, entretanto, cada cual quería mostrarse “puro” y exigía – a sus artistas, compositores, poetas, pintores, pensadores, etc. – que sus obras se adecuasen exactamente a la coyuntura del momento…
Y se ceñían, y obedecían. Y tan pronto decían “só” como “arre” porque, se comprende, hay que pasar a la Historia.
Y se nos vendió como “cultura” todo lo que leímos, miramos, escuchamos y, en definitiva, se nos inculcó a lo largo de esos años y dependiendo de bajo la influencia de que bando o de qué ajilimójili de bandos.
Y nos los creímos.
Y, a todo esto y yo desayunando, en la televisión de mi cafetería de culto – que lo es, pero tiene sus cosas – sonaba “despacito, pasito a pasito”, que he oído decir que es cultura.
Vamos a ver. Que no es que lamente el estar leyendo el libro, ni que le eche la bronca a
O´farrill
por hacer mención a él, pero tengo miedo de que, si sigo leyendo – ah, y que encima se me apelotona con el atentado de Manchester, y con las tres horas de antelación con que tenían que acudir los espectadores al estadio de Cardiff, y con que en Turín (creo que Turín) se volcó una vaya de forma accidental pero el pánico causó más de mil víctimas – si sigo leyendo…
Era una hermosa mañana de verano y madre puso la sandía encima de la mesa de la cocina, y yo miraba, y el canario (Currili) cantaba en su jaula en la ventana, y por la ventana se escuchaban las radios del vecindario y a Antoñita Moreno con el cordón de su corpiño. Y ella (mi madre) agarró un cuchillo con punta para partirla (sandía). Y tan pronto la punta del cuchillo la rozó, ella (la sandía), se rajó en redondo y por sí sola, y el Currili enmudeció por unos días a causa de la explosión. Y las dos mitades de la corteza de sandía se quedaron vacías, como dos recipientes, y mi madre tuvo que subirse a una escalera para limpiar sandía del techo y de todos los rincones de la cocina.
Y si sigo leyendo el libro de la CIA y su guerra cultural tengo miedo, que por eso digo, de que a mi cabeza le pase lo mismo.
Nota: Habrá erratas, pero, por en modo aun pueril rebelarme contra tanta ignominia, ni lo repaso ni las corrijo.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.