jueves, 20 de abril de 2017

Perífrasis que la señorita Acracia, despechada y herida en lo más profundo de su honor – y de su alma, en la que recordaba con meridiana precisión haber recibido una muy dolorosa punzada – escribió para la señorita Berta en respuesta y por desquite a la que aquella le dedicase cerca de un año atrás:


Si bien pudiera ser rigurosamente cierto que bajo la alegación de que no disponiendo de la pertinente autorización para entregarlas el hacerlo podría muy posiblemente venir a ocasionarle unos problemas que no deseaba en absoluto tener que afrontar viéndose en la humillante y muy penosa tesitura de no poder eludir  el agachar  las orejas y soportar la severa reprimenda sin defenderse ni rechistar por estar hallándose falto de buenos motivos que esgrimir o razones de peso con las que convencer a unos superiores que se represaliarían contra él y le infligirían quién sabe qué castigo por estar desobedeciendo e infringiendo la ley establecida contemplada y redactada en los estatutos que rigen la comunidad a que viene perteneciendo  desde que arribase a la ciudad pocos años después de nacer y de que sus progenitores fallecieran causándole un dolor del que ignoraba si alcanzaría a reponerse jamás el conserje se negó a poner en vuestras manos  las llaves que debía de suponerse habría de daros para que pudierais acceder a las instalaciones y que yo pudiese dar fe de tal circunstancia ante cualquier tribunal de este mundo y aun del otro porque estaría yo viéndoos desde la ventana no podría menos que yo misma estaría en disposición de dar la anteriormente mencionada fe ante cualquiera de los antedichos tribunales de que no sólo y muy lejos de ser veraz la afirmación que tú hicieres en la perífrasis tuya de que no pestañeo sí que lo hizo y con la particularidad añadida de que no una sola vez sino por lo menos las tres que logré yo acertar a ver antes de que se fuese la luz por motivo no de la avería en el cuarto de contadores que fuese al parecer utilizada como excusa para dar explicación al apagón que nos tuviera a todos sumidos en las tinieblas durante gran parte de la tarde sino por causa y como muy bien hubieras debido tú saber si hubieses estado atenta a preparar la  asignatura que te corresponde impartir en lugar de sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores que ocasionalmente hubiesen tenido la ocurrencia de asistir a una representación que aun suponiendo que pudiera haber sido del agrado de los incondicionales no habría alcanzado a sorprender a tantos exigentes a los que todo les parece poco argumentando que siempre hubiera podido hacerse un poquito más aun en el caso tan a todas luces improbable de que el agua no golpease los cristales mientras estabas sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores o dedicándote a interferir en la que muy bien debieras de saber a estas alturas de curso que es la mía y la avería producida por la concurrencia de toda una serie de desafortunadas circunstancias que habría sin la menor duda podido evitarse si tú hubieses estado donde debías y haciendo lo que era tu cometido en lugar de donde no debías y haciendo lo que era mi cometido puesto que sabes muy bien que la asignatura es mía y mi cometido el demostrar al alumnado que las palabras son todas unas enredadoras que todo lo lían y todo lo embrollan.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.