miércoles, 28 de junio de 2017

Orgullos...

Y se quejan de estar marginados y maltratados por la sociedad. 
Y de ser unos incomprendidos.
En fin...
Menos mal que no necesito moverme por la zona donde está la fiesta.
En la galería a la que se accede desde el enlace - en el título - no he tenido la tentación de entrar.

domingo, 25 de junio de 2017

Texto 12.33

Publicado por  el Jun 25, 2017 en Duodécimo mensaje. La noria de los ángeles. 
12.33 “El eje y las dos serpientes que se van cruzando representan los tres planos en los que se soporta la consciencia vital. Los espíritus guardianes, el de la Tierra, el del amor y el protector de la pureza de las memorias, protegen las vibraciones y están atentos a cualquier mensaje que supere las facultades ordinarias.”
 

COMENTARIO DE EL AVENTURERO
La serpiente representa el caduceo, lleva consigo todos los movimientos que se expanden y se contraen, que ha realizado la humanidad. La sierpe o memoria reptil que sube hacia una realidad más libre, que busca las alas de la serpiente emplumada y que por tanto quiere ampliar sus horizontes: instinto libre y no atado a la supervivencia. Esta serpiente promete el vuelo, como el vuelo de los ángeles que guardan cada una de las raíces de nuestra savia. Dentro de todas esas intenciones cruzadas y malentendidos perversos que hieren el silencio de las miradas, los tres ángeles, representaciones de las capacidades humanas, ascienden y se alimentan de algo que está por encima del entendimiento, la memoria y la voluntad. Porque debe existir algo más allá de lo conocido y lo desconocido. Así, defienden el paso de una consciencia a otra que no se dedica en su mayoría a la satisfacción de unas necesidades meramente animales, reptiles: intención de vivir en esta existencia, abrir paso al abismo, a lo desconocido, vivir en un ritmo auténtico, y no tener miedo a la muchedumbre que se castiga a sí misma y que vive dentro de nosotros. Intención de ligar todas las contradicciones en el crisol de una vida que asciende, como la serpiente emplumada, por los peldaños del Sol mexicano.

martes, 6 de junio de 2017

Era una hermosa mañana de verano y...

Alicia 6 Junio, 2017 at 16:33 # 
Era una hermosa mañana de verano en los ya muy lejanos tiempos de mi infancia, y mi madre había comprado una sandía.
Pero, a lo que voy:
Me siento a desayunar en mi cafetería de culto y a leer, en mi Tablet, “la CIA y la guerra fría cultural”.
Voy apenas por el capítulo segundo y – si no leo mal o tengo alguna avería en mi cerebro (que no es que diga yo que no) – entiendo que la susodicha, “cultural”, fue una cabronada en toda la extensión de la palabra.
Y es que me entero – que por eso me preocupa si me estaré enterando mal – que personajes muy celebérrimos (que no voy a enumerar pues que son caterva) de todas las ramas de las artes, las ciencias, la política y, por abreviar, la intelectualidad en general, se dieron punto en boca como putas (perdón) y, con las orejas gachas, escribieron, pintaron, compusieron, narraron, poetizaron, etc., lo que más les convenía según soplara el aire que, por cierto, soplaba… iba a escribir “con desconcierto” (condenada querencia la mía por los juegos de palabras) pero no, el aire soplaba a ráfagas perfectamente concertada por los distintos intereses de los que mandaban y por las concatenaciones, a su vez interesadas, de los tales intereses por más dispares que pudieran parecer al ojo del profano.
Así que había que, por ejemplo, en determinado momento ser anticomunista, pero sin pasarse, “no vayan a tildarnos de fascistas”.
Y había que ser antinazi, pero sin perder de vista que había nazis “que nos pueden resultar interesantes”.
Y, en fin, que había que estar a bien todos con todos por si un “por si acaso”, pero, entretanto, cada cual quería mostrarse “puro” y exigía – a sus artistas, compositores, poetas, pintores, pensadores, etc. – que sus obras se adecuasen exactamente a la coyuntura del momento…
Y se ceñían, y obedecían. Y tan pronto decían “só” como “arre” porque, se comprende, hay que pasar a la Historia.
Y se nos vendió como “cultura” todo lo que leímos, miramos, escuchamos y, en definitiva, se nos inculcó a lo largo de esos años y dependiendo de bajo la influencia de que bando o de qué ajilimójili de bandos.
Y nos los creímos.
Y, a todo esto y yo desayunando, en la televisión de mi cafetería de culto – que lo es, pero tiene sus cosas – sonaba “despacito, pasito a pasito”, que he oído decir que es cultura.
Vamos a ver. Que no es que lamente el estar leyendo el libro, ni que le eche la bronca a
O´farrill
por hacer mención a él, pero tengo miedo de que, si sigo leyendo – ah, y que encima se me apelotona con el atentado de Manchester, y con las tres horas de antelación con que tenían que acudir los espectadores al estadio de Cardiff, y con que en Turín (creo que Turín) se volcó una vaya de forma accidental pero el pánico causó más de mil víctimas – si sigo leyendo…
Era una hermosa mañana de verano y madre puso la sandía encima de la mesa de la cocina, y yo miraba, y el canario (Currili) cantaba en su jaula en la ventana, y por la ventana se escuchaban las radios del vecindario y a Antoñita Moreno con el cordón de su corpiño. Y ella (mi madre) agarró un cuchillo con punta para partirla (sandía). Y tan pronto la punta del cuchillo la rozó, ella (la sandía), se rajó en redondo y por sí sola, y el Currili enmudeció por unos días a causa de la explosión. Y las dos mitades de la corteza de sandía se quedaron vacías, como dos recipientes, y mi madre tuvo que subirse a una escalera para limpiar sandía del techo y de todos los rincones de la cocina.
Y si sigo leyendo el libro de la CIA y su guerra cultural tengo miedo, que por eso digo, de que a mi cabeza le pase lo mismo.
Nota: Habrá erratas, pero, por en modo aun pueril rebelarme contra tanta ignominia, ni lo repaso ni las corrijo.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.