domingo, 10 de diciembre de 2017

Texto 13.7


13.7 “Pero ¿renuncia a qué? La vida no es un camino laberíntico, es un laberinto, las dificultades y los cambios de dirección son apariencias, pertenecen al mundo inventado de la realidad subjetiva, y la frustración es hija del tiempo. La memoria pasiva y el deseo danzan con constancia tenaz un ritual de vino turbio en el que van cayendo velos sin apenas transparencia.”

lunes, 20 de noviembre de 2017

20 de noviembre de 2017 14:07



Hoy ha subido este video al youtube. Dice "me dice que es lo que su oreja escuchaba cuando llamaba a un numero de Alemania y el numero no existía". Y que dice que lo sabe, dice también, porque como no entendía la grabación - "me dice", dice - llamaba a la operadora y le pedía que lo marcase ella. Entonces la operadora le explicaba, al escuchar la grabación, que el número no existía.

Y que por eso, cuando escuchaba esta cantinela aunque no entendiese nada sabía perfectamente que el número no existía.

Lo que no sé es de quién habla. pero bueno.

Uvas y manzanas si te acuerdas y, sobre todo, mira a ver si hay esa arena que sólo encontré un día. Era algo más cara pero mucho mejor que la que venimos usando. Cunde más.

y sube un par de grados el agua caliente, por favor.

martes, 7 de noviembre de 2017

Admoniciones asténicas

aderezan adorables adminículos adscritos con denuedo de adoquines a la adversidad que advierte por demencia o por desquicie de dosificar denuncias dolosas por admisibles pero discapacitadas para ser adelantadas a la dadivosa argucia pergeñada por desquite de diletantes adultos abducidos por el dócil desamor de los andamios a la ductilidad férrea de la devota aquiescencia de reversos de visiones desterradas de antitéticos dilapidados desvelos.

domingo, 29 de octubre de 2017

Texto 13.1

13.1 “En las cabezas de las culturas occidentales, desde los postulados clasicistas de la razón, el hombre está acostumbrado a la postura psicológica de poner el mundo a su servicio y se entiende con dificultad la postura de estar al servicio del mundo. Se inventaron dioses a los que poder tutear e incluso culpar de las desgracias. Se inventaron dioses al alcance de una imaginación escasa y cercana, entes irritables con necesidad de demostrar poder a imagen y semejanza del hombre, dioses antropomórficos que representaban necesidades o caprichos”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
A lo largo de toda la historia de la humanidad conocida, el ser humano a tratado de explicarse a sí mismo la razón de su existencia, el porqué y para qué del origen de su vida. En este tratar de entender ha aparecido la búsqueda de una comunicación con algo superior al hombre mismo, algo o alguien que supiera más de nosotros que nosotros mismos; un misterio con el que se ha tratado de contactar a través de ritos, de danzas, de sacrificios, para abrir puertas desde lo sensitivo a lo que la razón no ve, no alcanza a entender sobre el hecho de la vida misma. Se ha tratado siempre de buscar una comunicación directa con esas otras formas de existencia, y los legados culturales así lo reflejan. Se ha hablado con los astros celestes, las fuerzas naturales, los ciclos cósmicos… Puede que lo que la cultura griega hiciera fuera dibujar estas fuerzas a imagen y semejanza del hombre, y no al revés, para hablar más fácilmente con ellas, llegando incluso a otorgarles aspectos psicológicos y emocionales propios del ser humano.
Estar al servicio del mundo… Los dioses les recuerdan de vez en cuando, de muchas formas, que están ahí, presentes, pues su propia naturaleza es divina. Y que tienen una vía de percepción, una manera de ver a Dios: La Fe. Pero este concepto ha llegado hasta nuestros días acogotado por el yugo de la doctrina. La fe no es un clavo ardiendo al que puede agarrarse aquel que tiene miedo, con los ojos cerrados y apretados, el que sufre, el que se siente solo y abatido, perdido o abandonado. La fe es una cualidad excepcional de ser humano, es un don del pensamiento, es la capacidad de observar todas las posibilidades a la vez sin aferrarse a ninguna. La fe es ya en sí misma una vía de conocimiento. No sé si es intuición, sensación, o soplo pero desde luego es una forma de pensamiento amplio y sin prejuicios, un camino de libertad. Una luz que a la razón abrasa. Casi alcanzo a entender la fe como la referencia de la divinidad en lo humano, como el regalo más preciado con el que vinimos a ser hombres. Es la forma de pensamiento que permite estar al servicio del mundo, al servicio de la renovación de la vida, al servicio de asumir con valor la mortalidad. Porque el sentido de la vida no es morir, porque el sentido de la vida está más cerca de vivir a pesar de morir que del concepto de vivir para morir. Es muy distinto “salir vivo de la vida” que morir como si ese hecho fuera un final.
Nuestro funcionamiento biológico es un continuo final, es un continuo morir, es un continuo fracasar en el intento de ver a Dios cara a cara, y es un continuo nacer, resucitar si se prefiere, a esa aventura. Y, en ese sentir que lo importante de la vida no es llegar a la muerte, se abre el camino del encuentro con los que nos rodean, con lo que el mundo ofrece al ser humano sin tratar de someterlo a nuestros deseos. Se abre la vía del encuentro, de la sorpresa, de la transformación, a ese trabajo por la búsqueda del tesoro enterrado bajo la arena de nuestra propia materia.
Y en ese estar al servicio del mundo con el pensamiento al servicio de la fe, de manera polidireccional, con todas las posibilidades por plantear, puede que sea más fácil discernir qué servicio necesita el mundo de nosotros en cada momento. Quizá las respuestas no sean siempre las mismas, ni siempre aparentemente buenas ni agradables. Una acción tiene muchas consecuencias paralelas. Cómo sabremos si hemos actuado bien o mal. Al morder la manzana de la ciencia del bien y del mal parece que hubiéramos aceptado ese riesgo, esa aventura por conocer y reconocer que no se sabe, y a pesar de eso seguir adelante en el empeño de ampliar nuestra capacidad heroica. Lo importante parece ser el hecho mismo de trabajar aunque el fruto no se muestre directamente.
“Ponerse al servicio del mundo.” No de Dios, que posiblemente no necesite ningún servicio, ni siquiera de los hombres directamente… Ponerse al servicio del mundo. ¿Es que el mundo necesita de la humanidad? Esto quita y a la vez da importancia al sentido de nuestra vida, liberándonos del personalísimo exacerbado en el que vivimos, en el que se estructura nuestro modelo social actual. Nos da sin embargo, como hombres y mujeres, la fuerza de mover el mundo. ¿No es grande esta sensación de que el hombre, un ser tan “insignificante” flotando en la inmensidad del cosmos sobre la superficie de un planeta, que de no ser el nuestro no sabríamos ni que existe, pueda servir al mundo? Se abren nuevas incógnitas… Qué viaje debe hacer el mundo, qué o quienes conforman ese mundo, seres humanos, animales, plantas, minerales, vivos y muertos, los sueños que no se han soñado, las ideas no inventadas, las formas no descubiertas, ¿todo lo que no es forma parte del mundo? ¿El mundo se limita a nuestro redondo planeta?
En cualquier caso, trabajar para el mundo, para que el mundo se mueva, se me plantea como un camino apasionante hacia la libertad y la alegría… Quizá aún no haya sido expulsado del paraíso…

jueves, 12 de octubre de 2017

El ascensor averiado y, por miedo a que Jerry se hiciera pis bajando la escalera, me he levantado y salido con él antes de lo habitual.
Como todos los festivos en este barrio las calles están casi desiertas, pero en el cruce de Serrano con María de Molina hay un pequeño grupo de personas y una jovencita lleva una bandera sobre los hombros. Pienso “ah, hoy es el desfile”.
Sigo caminando y en Pablo Aranda una pareja que ha bajado de un coche me pregunta (la señora) si hoy se puede aparcar en las marcas verdes y si el desfile queda muy lejos. Pienso “podía ir yo; sólo fui a un desfile de niña, una vez con la Ascen”.
Terminamos el paseo, regreso a casa, subo las escaleras, me ducho, me visto y me anudo al cuello la bandera, y me voy al desfile.
Son cerca ya de las once y por Joaquín Costa ya se ve más gente, bastante con banderas. Una señora que camina a mi paso me habla, si será mejor rodear la República Argentina por la derecha o por la izquierda. “Es igual – le digo – terminaremos en Nuevos Ministerios”.
Nos quedamos juntas, ya en el cruce de la Castellana, con un muro de personas delante que no nos permitirá ver nada. Pero estamos aquí, le digo; en la televisión puedes verlo mejor luego.
Me cuenta dónde vive.
“¿La esquina de Príncipe de Vergara con María de Molina, encima de la farmacia? De niña tenía unas compañeras de colegio que vivían ahí. Pero de esto hace, claro, muchos años”.
Llevo ahí quizá más de cuarenta. Dice.
“Entonces no las conocerás aunque siguieran viviendo ahí. De esto hace casi sesenta. Se apellidaban Hermosa”.
Sí, en mi casa hay ese apellido. Amistad no tengo mas que de saludarnos, pero sí.
“A la mayor seguro que no. Se llamaba Bel y murió en un accidente de coche cuando aún estábamos en el colegio. De mi edad era Cristina, y había una más pequeña de la que no recuerdo el nombre”.
Esa, Cristina, es la que conozco, puerta con puerta. La que murió no llegué a conocerla.
No podemos ver apenas nada de lo que va por tierra, pero sí, en formaciones de a cuatro en forma de rombo, grupos de Eurofighter (los nombra una de las personas que miran, igual que nosotras) volando sobre nuestras cabezas.
De lo que va por tierra nos enteramos por el ruido y porque los de las primeras filas agitan las banderas y vitorean.
Cuando termina regresamos juntas. Ahora Joaquín Costa parece una manifestación y las terrazas por las que pasamos están abarrotadas de gente tomando algo.
En la puerta de casa nos separamos y dice le diré que te he visto. Se acordará de ti.
“Hace muchos años y amigas no éramos”.
Cuando subo a casa pongo la televisión y, en letras grandes al pie de la pantalla, el piloto ha muerto. La voz de la locutora está diciendo que de regreso a su base, el capitán de uno de los Eurofighter que habían participado en el desfile.
Pienso “uno de los que volaron sobre nuestras cabezas”.
Y lo imagino imaginando que llegaría a su casa, se cambiaría de ropa y pasaría el resto del día con su familia.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Texto 12.39

Publicado por  el Sep 17, 2017 en Duodécimo mensaje. La noria de los ángeles.

12.39 “El quinto impulso ya desciende hacia la muerte iniciática y se inscribe en el área de lo dhármico, absorbe las experiencias de todos los vivientes y canaliza un arcano ligado a la consciencia y el discernimiento, la voz. Este impulso aúna la comunicación conceptual a la eliminación del dióxido de carbono y al reciclaje energético exógeno, está ligado a la autoafirmación y es acechado por la inseguridad. Se potencia con el culto, el estudio y la vocación, y en él se afinan todas las notas musicales y confluyen los llamados sentidos astrales que modifican la velocidad energética de las dos serpientes que unen sus cabezas en el puño del caduceo”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
La voz, la palabra, el lenguaje, tienen unas características especialmente propias en cada persona, no tienen relación con la genética biológica —es decir, la voz no se hereda—, lo cual tiene una relevancia especial en el desarrollo de cada ser. Parece que cada ser humano tiene su propio sistema fonético, relacionado con su fisionomía ósea facial, con su boca, con sus cuerdas vocales… Pero el dato más llamativo es que la voz de cada persona está configurada por su estructura energética; la voz de cada uno está íntimamente ligada a su estructura astral, a su autenticidad esencial. Y sin embargo, pocas personas pueden decir que tengan su propia voz.
Desgraciadamente, es una de las cosas que más se imitan desde el ámbito familiar, y es muy habitual que las voces se parezcan entre los miembros de la misma familia.
Buscar la propia voz es un camino que pocas veces se descubre solo por el hecho de incidir desde el estudio en el mero mecanismo emisor. No debe de ser en vano que nuestro órgano de fonación esté colocado en tan estratégico lugar anatómico, coincidiendo con la puerta que nos conduce ya hacia lo más sutil de nuestra identidad. Y parece que en cierto modo funcionara como un filtro, como si el último tramo, el camino real, debiera recorrerse necesariamente tras el esfuerzo de una transformación.
La emisión de la voz, del sonido, pertenece a la segunda parte de la curva del pranayama; en dicha curva se localizan diferentes zonas o puntos y la emisión de un sonido o de una palabra en buena relación con esos puntos es de suma importancia para que lo emitido suene o no a verdad. Una estrecha conexión entre lo que conceptualmente se dice y el momento exacto de expulsión de aire, acelera el sentido del ritmo, nos acerca a la autenticidad de nosotros mismos. En este sentido parece lógico que a través de la voz se lidie con la propia inseguridad, puesto que resulta muy reconocible el no uso adecuado de nuestra voz. No se siente propia cuando no hablamos con “propiedad” o cantamos “por derecho”. Y es esencial considerar que respirar es alimentarse de, y al tiempo, transformar la memoria astral de la humanidad que vive en el hoy, posiblemente a tiempo real. A través de la voz ponemos en vibración no solo nuestras memorias, nuestras emociones presentes, sino las de todo el mundo. Cabría plantearse si hay algún tipo de cota en función de posibles afinidades energéticas o se trata de un “tótum revolútum” sin parangón. En cualquier caso, incluso la primera opción es abrumadora.
Tras esta reflexión, que seguramente bucee aún muy cerca de la superficie del asunto, cabe pensar que con cada emisión de sonido estamos transformando el mundo. Con todos nuestros actos lo hacemos, pero en el laboratorio de la voz, la transmutación del aire en voz debiera ser un acto responsable. Deberíamos hablar o cantar como quien se lanza a una aventura que siempre exige confianza, intuición, valor y entrega, que exige acercarse al amor y morir en él. Requiere pues “culto, estudio y vocación”, teniendo siempre presente, como decía el sufí, que “en cada respiración está la respiración de Dios”.

sábado, 9 de septiembre de 2017

En comentario al texto 12.38 de el blog de El Aventurero.

Afrodita
9 Septiembre, 2017
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Llevo meses sin escribir, o al menos sin escribir lo que yo llamo “literatura”, y bastante tiempo sin hacerlo aquí. Hoy voy a hacerlo y directamente, a puritito capón en este recuadrito en el que se teclean los comentarios, sin pulir ni ocuparme demasiado de si la redacción es buena o no.
Me he despertado temprano y (por razones que no vienen al caso) el primer pensamiento que ha acudido a mi cabeza ha sido una especie de nebulosa en la que se mueven conceptos tan desdibujados como “explicación” y “subjetividad”.
Conceptos, los dos, estrechamente ligados (sin duda) a obsesiones mías que tampoco vienen al caso.
De cualquier modo, y por la razón que lo desencadenase y que no me interesa demasiado, mi pensamiento se puso a girar en torno a eso, a las “explicaciones”, esa cosa que “damos” a modo de justificación (envuelta las más de las veces en el papel celofán de la palabra, a modo de regalo) para nuestros actos.
Decimos “te voy a dar una explicación” y nos quedamos tan anchos; y el que la recibe, la explicación, se cree que de verdad le han dado algo.
No cae en la cuenta (el que recibe una explicación y la acepta) de que está cayendo sí en la trampa que le tiende el “explicante” al forzarlo – con enorme sutiliza a veces – a objetivizar, a obviar la subjetividad propia para abrazar la ajena porque “hay que ser objetivos”, o “seamos objetivos”.
Personalmente pienso que avenirse a aceptar una explicación es también avenirse a claudicar y, por tanto, dejarse humillar.
Las explicaciones suelen ir precedidas de una ofensa; cuando las cosas van bien las explicaciones no interesan. Pero cuando van mal la parte “dañada” espera (tontamente) una explicación que (mediante la palabra, tan traidora y escurridiza siempre) palíe el daño; la parte “dañante” (por su parte) se pone tan contenta porque “¡caramba,, he ahí una ocasión pintiparada para lavar la culpa”. Y santas pascuas.
Así que, en mi opinión – y siempre en mi opinión – lo que merecería toda persona que por medio de explicaciones trate (o, bueno, tratara) de justificar sus actos, sería que sin más contemplaciones se le cruzase la cara.
Pero, ya digo, estos son pensamientos que han bullido en mi cabeza (y bullen, que a qué negarlo) por razones del todo subjetivas que, ya lo escribo más arriba, no vienen al caso.
El caso es (mira, “caso” otra vez; pero ya he advertido de que no iba a cuidar la redacción) que, sin saber por qué (o a lo mejor sí, vaya nadie a saber), he tenido el impulso de abrir el ordenador y mirar (una vez más) si El Aventurero había, ya que llevamos varios días metidos en septiempre y cabe suponerse por ello que volveríamos a la publicación regular de los textos, incorporando alguno nuevo…
Pero no. No hay texto nuevo y (pura subjetividad por mi parte) no me extraña.
De forma maquinal (porque ha sido maquinal) los ojos se me han ido al último publicado para leer, no sin cierta sensación de alborozo, de nudo en el estómago como el que (se dice) sienten los enamorados a la vista del ser amado, “La manifestación de los objetivos marca el cenit del semicírculo visual del ritmo, desde ese punto se tienden los velos de la ilusión que configuran Maya.”.
Pero no quiero alargarme ni ponerme pesada con lo que doy en considerar coincidencia y lo más probable es que esté siendo tan sólo subjetividad.
Es posible, sin embargo – aunque no seguro, soy tan voluble – que en cualquier momento vuelva aquí con la ocurrencia de seguir desarrollando la idea descabellada (y subjetiva) de que hemos sido todos (los comentaristas, digo, todos tan subjetivos) los que en nuestro (en realidad y para ser sincera yo escribiría sin ambages “vuestro”) desmedido afán de mostrarnos “objetivos” hayamos – por supuesto que sin intención, ni egolatría y deseos de protagonismo – intentado envolvernos unos a otros en los velos, tan engañosos pero también tan finos, tan transparentes, tan que dejan ver lo que supuestamente se pretende ocultar, de Maya.
Pero ya digo. Es tan sólo una apreciación muy posiblemente subjetiva.

miércoles, 28 de junio de 2017

Orgullos...

Y se quejan de estar marginados y maltratados por la sociedad. 
Y de ser unos incomprendidos.
En fin...
Menos mal que no necesito moverme por la zona donde está la fiesta.
En la galería a la que se accede desde el enlace - en el título - no he tenido la tentación de entrar.

domingo, 25 de junio de 2017

Texto 12.33

Publicado por  el Jun 25, 2017 en Duodécimo mensaje. La noria de los ángeles. 
12.33 “El eje y las dos serpientes que se van cruzando representan los tres planos en los que se soporta la consciencia vital. Los espíritus guardianes, el de la Tierra, el del amor y el protector de la pureza de las memorias, protegen las vibraciones y están atentos a cualquier mensaje que supere las facultades ordinarias.”
 

COMENTARIO DE EL AVENTURERO
La serpiente representa el caduceo, lleva consigo todos los movimientos que se expanden y se contraen, que ha realizado la humanidad. La sierpe o memoria reptil que sube hacia una realidad más libre, que busca las alas de la serpiente emplumada y que por tanto quiere ampliar sus horizontes: instinto libre y no atado a la supervivencia. Esta serpiente promete el vuelo, como el vuelo de los ángeles que guardan cada una de las raíces de nuestra savia. Dentro de todas esas intenciones cruzadas y malentendidos perversos que hieren el silencio de las miradas, los tres ángeles, representaciones de las capacidades humanas, ascienden y se alimentan de algo que está por encima del entendimiento, la memoria y la voluntad. Porque debe existir algo más allá de lo conocido y lo desconocido. Así, defienden el paso de una consciencia a otra que no se dedica en su mayoría a la satisfacción de unas necesidades meramente animales, reptiles: intención de vivir en esta existencia, abrir paso al abismo, a lo desconocido, vivir en un ritmo auténtico, y no tener miedo a la muchedumbre que se castiga a sí misma y que vive dentro de nosotros. Intención de ligar todas las contradicciones en el crisol de una vida que asciende, como la serpiente emplumada, por los peldaños del Sol mexicano.

martes, 6 de junio de 2017

Era una hermosa mañana de verano y...

Alicia 6 Junio, 2017 at 16:33 # 
Era una hermosa mañana de verano en los ya muy lejanos tiempos de mi infancia, y mi madre había comprado una sandía.
Pero, a lo que voy:
Me siento a desayunar en mi cafetería de culto y a leer, en mi Tablet, “la CIA y la guerra fría cultural”.
Voy apenas por el capítulo segundo y – si no leo mal o tengo alguna avería en mi cerebro (que no es que diga yo que no) – entiendo que la susodicha, “cultural”, fue una cabronada en toda la extensión de la palabra.
Y es que me entero – que por eso me preocupa si me estaré enterando mal – que personajes muy celebérrimos (que no voy a enumerar pues que son caterva) de todas las ramas de las artes, las ciencias, la política y, por abreviar, la intelectualidad en general, se dieron punto en boca como putas (perdón) y, con las orejas gachas, escribieron, pintaron, compusieron, narraron, poetizaron, etc., lo que más les convenía según soplara el aire que, por cierto, soplaba… iba a escribir “con desconcierto” (condenada querencia la mía por los juegos de palabras) pero no, el aire soplaba a ráfagas perfectamente concertada por los distintos intereses de los que mandaban y por las concatenaciones, a su vez interesadas, de los tales intereses por más dispares que pudieran parecer al ojo del profano.
Así que había que, por ejemplo, en determinado momento ser anticomunista, pero sin pasarse, “no vayan a tildarnos de fascistas”.
Y había que ser antinazi, pero sin perder de vista que había nazis “que nos pueden resultar interesantes”.
Y, en fin, que había que estar a bien todos con todos por si un “por si acaso”, pero, entretanto, cada cual quería mostrarse “puro” y exigía – a sus artistas, compositores, poetas, pintores, pensadores, etc. – que sus obras se adecuasen exactamente a la coyuntura del momento…
Y se ceñían, y obedecían. Y tan pronto decían “só” como “arre” porque, se comprende, hay que pasar a la Historia.
Y se nos vendió como “cultura” todo lo que leímos, miramos, escuchamos y, en definitiva, se nos inculcó a lo largo de esos años y dependiendo de bajo la influencia de que bando o de qué ajilimójili de bandos.
Y nos los creímos.
Y, a todo esto y yo desayunando, en la televisión de mi cafetería de culto – que lo es, pero tiene sus cosas – sonaba “despacito, pasito a pasito”, que he oído decir que es cultura.
Vamos a ver. Que no es que lamente el estar leyendo el libro, ni que le eche la bronca a
O´farrill
por hacer mención a él, pero tengo miedo de que, si sigo leyendo – ah, y que encima se me apelotona con el atentado de Manchester, y con las tres horas de antelación con que tenían que acudir los espectadores al estadio de Cardiff, y con que en Turín (creo que Turín) se volcó una vaya de forma accidental pero el pánico causó más de mil víctimas – si sigo leyendo…
Era una hermosa mañana de verano y madre puso la sandía encima de la mesa de la cocina, y yo miraba, y el canario (Currili) cantaba en su jaula en la ventana, y por la ventana se escuchaban las radios del vecindario y a Antoñita Moreno con el cordón de su corpiño. Y ella (mi madre) agarró un cuchillo con punta para partirla (sandía). Y tan pronto la punta del cuchillo la rozó, ella (la sandía), se rajó en redondo y por sí sola, y el Currili enmudeció por unos días a causa de la explosión. Y las dos mitades de la corteza de sandía se quedaron vacías, como dos recipientes, y mi madre tuvo que subirse a una escalera para limpiar sandía del techo y de todos los rincones de la cocina.
Y si sigo leyendo el libro de la CIA y su guerra cultural tengo miedo, que por eso digo, de que a mi cabeza le pase lo mismo.
Nota: Habrá erratas, pero, por en modo aun pueril rebelarme contra tanta ignominia, ni lo repaso ni las corrijo.

domingo, 14 de mayo de 2017

Texto 12.27

12.27 “Siete años después, los sesenta y tres de vida, se concilian todas las virtudes para la entrega, ahora la vida espiritual de los demás es la que adquiere toda la relevancia y el hombre se empeña en allanar los caminos que faciliten la apertura de la consciencia de sus semejantes”.
 

COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Vimos en el párrafo anterior que, con 56, para comenzar a explorar nuevos territorios de la mente, para alcanzar un mínimo grado de sabiduría, era imprescindible haberse desprendido del ego. Desde entonces hasta los 63 habría que haber logrado desmontar las grandes trampas mentales, los estereotipos que nos hacen percibir a los demás y a nosotros mismos como seres competitivos, necesitados de autoafirmación, aislados y defensivos, inmersos en un mundo donde imperan las leyes de la supervivencia.
Sin ese requisito previo, sin la adquisición de ese rasgo de sabiduría resulta imposible concebir la idea de que “el otro” es para mí mismo mucho más importante que “yo”, idea que es origen e impulso para la entrega de la que nos habla este párrafo. Un otro ya no visto como rival, ni siquiera como semejante, sino como un ser único, especial, cuyo desarrollo espiritual debería convertirse en el objeto de nuestro verdadero interés y exclusiva atención.

jueves, 20 de abril de 2017

Perífrasis que la señorita Acracia, despechada y herida en lo más profundo de su honor – y de su alma, en la que recordaba con meridiana precisión haber recibido una muy dolorosa punzada – escribió para la señorita Berta en respuesta y por desquite a la que aquella le dedicase cerca de un año atrás:


Si bien pudiera ser rigurosamente cierto que bajo la alegación de que no disponiendo de la pertinente autorización para entregarlas el hacerlo podría muy posiblemente venir a ocasionarle unos problemas que no deseaba en absoluto tener que afrontar viéndose en la humillante y muy penosa tesitura de no poder eludir  el agachar  las orejas y soportar la severa reprimenda sin defenderse ni rechistar por estar hallándose falto de buenos motivos que esgrimir o razones de peso con las que convencer a unos superiores que se represaliarían contra él y le infligirían quién sabe qué castigo por estar desobedeciendo e infringiendo la ley establecida contemplada y redactada en los estatutos que rigen la comunidad a que viene perteneciendo  desde que arribase a la ciudad pocos años después de nacer y de que sus progenitores fallecieran causándole un dolor del que ignoraba si alcanzaría a reponerse jamás el conserje se negó a poner en vuestras manos  las llaves que debía de suponerse habría de daros para que pudierais acceder a las instalaciones y que yo pudiese dar fe de tal circunstancia ante cualquier tribunal de este mundo y aun del otro porque estaría yo viéndoos desde la ventana no podría menos que yo misma estaría en disposición de dar la anteriormente mencionada fe ante cualquiera de los antedichos tribunales de que no sólo y muy lejos de ser veraz la afirmación que tú hicieres en la perífrasis tuya de que no pestañeo sí que lo hizo y con la particularidad añadida de que no una sola vez sino por lo menos las tres que logré yo acertar a ver antes de que se fuese la luz por motivo no de la avería en el cuarto de contadores que fuese al parecer utilizada como excusa para dar explicación al apagón que nos tuviera a todos sumidos en las tinieblas durante gran parte de la tarde sino por causa y como muy bien hubieras debido tú saber si hubieses estado atenta a preparar la  asignatura que te corresponde impartir en lugar de sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores que ocasionalmente hubiesen tenido la ocurrencia de asistir a una representación que aun suponiendo que pudiera haber sido del agrado de los incondicionales no habría alcanzado a sorprender a tantos exigentes a los que todo les parece poco argumentando que siempre hubiera podido hacerse un poquito más aun en el caso tan a todas luces improbable de que el agua no golpease los cristales mientras estabas sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores o dedicándote a interferir en la que muy bien debieras de saber a estas alturas de curso que es la mía y la avería producida por la concurrencia de toda una serie de desafortunadas circunstancias que habría sin la menor duda podido evitarse si tú hubieses estado donde debías y haciendo lo que era tu cometido en lugar de donde no debías y haciendo lo que era mi cometido puesto que sabes muy bien que la asignatura es mía y mi cometido el demostrar al alumnado que las palabras son todas unas enredadoras que todo lo lían y todo lo embrollan.

domingo, 2 de abril de 2017

Texto 12.21

12.21 “A los veintiún años se entra en la edad del héroe, se obtiene la independencia y se adquiere la responsabilidad de ejercer trabajos que no busquen la propia conveniencia, sino librar de calamidades y peligros al resto de las gentes”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
A los 21 años, parece que uno tiene el impulso de recorrer mundo, de cambiarlo y transformarlo todo, de ponerse al servicio de tareas altruistas y de los más desfavorecidos. Se empieza a ver el mundo desde los propios ojos y se siente la capacidad y la necesidad de crear uno nuevo.
¿Qué es lo que la sociedad procura? Inserción en el mundo laboral cada vez más precario, “especializado” y mecanizado, mili obligatoria hasta hace muy poco en algunos países, búsqueda de estabilidad, iniciación en una frenética vida social…
El héroe, es el arquetipo mitológico hijo de dios y de hombre, tiene por tanto una parte humana y otra divina. Reúne la capacidad para dar pasos que alumbren a la humanidad y la liberen de situaciones que están lastrando su crecimiento. Teseo, Perseo, Prometeo, Hércules o los Argonautas, son ejemplos de personajes mitológicos que realizaron tremendas hazañas y trabajos que abrieron caminos a la humanidad.
Y parece que a través de estas grandes hazañas, el héroe se libera también a sí mismo, venciendo a las fuerzas ocultas o malignas, rozando la muerte, en una entrega que simbólicamente puede significar recorrer nuevos caminos en la propia consciencia y por tanto ampliarla.

martes, 21 de marzo de 2017

Onerosas hopalandas

que se mueven ondeantes murmurando con su roce ondulaciones que vierten ostentación y derroche en salones donde hierve entrecruzar de susurros, y de risas, y de tenues insinuaciones veladas que entre entrechocar se pierden de copas que se levantan en brindis y parabienes, hacen crujir por sus goznes, quebrarse con sus vaivenes, conjunciones disparejas de virtud y capidengues que recubren y recogen entre sus pliegues endebles prontitudes a adecuarse, concitarse, parecerse, a qué se asemeja en nada el poso que deja al paso del vivir lo que se aprende con el posar engañoso, marrullero, de las gentes.

domingo, 19 de febrero de 2017

Texto 12.15

12.15 “Más allá de las fechas de nacimiento y de los horóscopos de periódico, los expertos saben que en los tiempos de Tauro se llenaron los lugares sagrados de verracos de granito, y que hubo tiempos de adoración a los dioses Lyg y Lygina y a su símbolo antropormórfico, el León, y que ha habido un tiempo de los Peces después del sacrificio del Cordero que ha sido representado por el cristianismo, y que el tiempo de Acuario, momentos de crisis y contraluces, también era de transparencias donde nada se puede ocultar, está empezando a ser vivido; y no se debe olvidar que la transparencia sólo debe ser temida por los que ocultan, a pesar de los timbres alarmistas de los voceros de los poderes.”
 

martes, 24 de enero de 2017

Lo que te debo se debe

Lo que te debo se debe a lo que sin duda dudo de que debamos negarlo ni tú ni yo ni el olvido de la deuda que contrajo el camino de tu vida al cruzarse con la mía.

Dijo el horror al espanto.

domingo, 8 de enero de 2017

Texto 12.09

12.9 “Se lee en el Libro de los Secretos: “cuando la sangre de todos los humanos se funda en un solo pranayama, se abrirán millones de caminos que lancen sus rayos a todo el Universo, estará naciendo el rey de los soles, y el iluminado que en cada ser alienta se hará público y será acogido por la Trinidad divina”. Será entonces cuando desaparecerán de nuestros ojos las arrugas de las pieles de los muertos”.
12_9 

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.