martes, 12 de abril de 2016

Del átomo a la vida ¿?

La célula se compone de moléculas, ¿no es verdad?
La molécula se compone de átomos, ¿no es también verdad?
Uno (átomo) y otra (molécula) son – puesto que el átomo es “la unidad constituyente más pequeña de la materia”, que así lo leo en internet – materia; y sin embargo la célula es “el elemento (Wikipedia otra vez) de menor tamaño que puede considerarse vivo”.
Leo, también, esta vez en el libro de Steven Rose Tu cerebro mañana, que la vida que sí tiene la célula nace (o leo muy mal) a partir de factores ambientales generados por la energía que producen las moléculas.
Luego, si la molécula en principio vida no tiene, y la célula se “¿insufla?” de esa vida por la intervención del ambiente, entiendo que sólo puede ser porque es el ambiente el que la aporta.
Vamos, que la vida ya estaba antes de la molécula. Y fuera de ella.
Lo que más me desconcierta de todo este enredo es que en el libro de Rose, en el segundo capítulo, él utiliza el argumento para explicar el origen de la vida.
Me quedo pensando y se me ocurre que, si ciertamente y tal como entiendo, la vida surge de la interacción entre energía y moléculas, la vida puede estar surgiendo, ser “nueva” en cada instante.
Pero... ¿qué ingrediente o factor desconocido interviene para que a partir de lo inanimado (sin alma) se produzca la vida de todo lo capacitado para nacer, crecer, reproducirse y morir?
Está faltando algo que nadie explica.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.