jueves, 19 de noviembre de 2015

COLAPSO

Es curioso cómo en esta época, demasiado a menudo, solo cambiamos nuestros peores hábitos y nuestras formas y actitudes de vida más perversas y más desafortunadas cuando ya no hay más remedio que hacerlo. Únicamente cuando los acontecimientos nos ponen en una tesitura donde no cabe más remedio que el de asumir el cambio… o enfrentarnos a sus graves e inmediatas consecuencias.
Este tipo de cambio forzado recuerda mucho al cambio que por fin  se opera en las personas que están dominadas por algún tipo de adicción (al fin y al cabo el hábito no deja de ser una adicción, una adicción a una cierta -falsa- sensación de seguridad). Estas personas se resisten al cambio a pesar de que ven meridianamente claro que en ese cambio se encuentra la salida a su situación cada vez más penosa.
¿De dónde procede esta resistencia? Cuando la razón es capaz de vislumbrar claramente cuál es el camino que más conviene, ¿por qué reacciona el sistema hormonal contra ella de manera tan fuerte que la hace cambiar de opinión? La respuesta parece clara: por hábito...

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.