viernes, 23 de enero de 2015

Mayte Carrasco

Estoy escuchando la radio y Luis Herrero la entrevista al respecto de las amenazas recibidas (enlace en título de esta entrada).
Se queja, entre otras cosas, de que las amenazas en las redes sociales puedan ser anónimas; y argumenta que que mientras el periodista está identificado e incluso un particular que quiera que le publiquen un escrito en la sección "cartas al director" de cualquier diario ha de proporcionar su nombre y su DNI, en las redes sociales no se exige ningún requisito. Puede decirse cualquier cosas y proferir cualquier tipo de insultos y de amenazas con absoluta impunidad.
No estoy en Twitter, ni en Facebook un poco, por - entre otros - ese motivo. 
No me gusta opinar acerca de lo que sea y que cualquiera me pueda responder con la impertinencia que se le antoje amparado en el anonimato.
¿No sería lógico que hubiera que identificarse y que falsear los datos estuviera penado?

martes, 13 de enero de 2015

Del brazo de las palabras

Déjame sola le dijo la soledá a la querencia por arrimarse cansina a recuerdos que traían remembranzas de pesares y resabios de contritos paticortos resquemores y lengüilargos sonsones repitiendo a cada paso que de mí quería llevarme más que yo me resistía “no te lleves el disgusto, déjalo que aquí se goce de plañir  sereno y libre de risas que si te aguardan mal augurio a él le darían”.

Y la querencia callaba, y ya ni querer quería ni llevarse ni dejarse ni disgusto ni cansinas mil traídas y llevadas retahílas repetidas por las voces que se daban, arrimándose o con rima, en partida y retirada la mitad que se medían viejas lágrimas vertidas y en llegando,  sin dar ruido que diera lugar a oírlas, las palabras que dijeran bocas que ya no darían a pregonero algún cuarto ni lamentos a cuartillas.

Y soledad y querencia que por mí se debatían se tiraron de los pelos y al degüello en sus porfías por ganarme y por perderme sin importar qué quería perder o ganar el alma que en el mi interior latía viendo cómo se enzarzaban en enredos que darían al traste con los afanes que a las ambas dos movían impartiéndose mandobles que a la larga doblaría el brazo de las palabras que a mi mano llevarían a trazar tan solo cantos de alabanza en mis cuartillas.

domingo, 4 de enero de 2015

Texto 8.6

Publicado por  el ene 4, 2015 en Prólogo a la carta número ocho. Encima de las estrellas. 

8.6 “La valoración del hombre en función de su capacidad de consumo ha cambiado las fantasías de transformación por el credo obsesivo de adaptarse a las circunstancias. La responsabilidad parece un concepto desconectado de su esencia y se ha ido ligando a los planteamientos económicos. El hombre parece necesitar cubrir la apuesta de ser un animal racional”.
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Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.