viernes, 30 de mayo de 2014

Y sin embargo defeca

Podemos elegir cómo mostrarnos, medir y aquilatar nuestro aspecto, nuestros actos, nuestros gestos, nuestras palabras, nuestra forma de mirar, y de sonreír, y de expresarnos; y podemos adoptar el tono de voz que consideremos el que mejor se adecúa al momento y al lugar. Todo cuanto mostramos puede ser manipulado o falseado, pero…  ¿y lo que no mostramos?
No podemos evitar que quienes nos miran o nos escuchan o nos leen nos imaginen defecando.
Un gesto, una palabra, un tono de voz, siempre queda la esperanza de poder negarlo, de argumentar que quizá fue mal interpretado y  “yo no soy así”.
Pero, defecar…
¿Alguien conoce a alguien que,  si le mostrásemos la foto del aspecto que ofrecía cuando nuestra imaginación lo sorprendió en semejante trance, pudiese protestar “oh, no; yo defeco con más elegancia”?


Mandala (cuadrado)

Hay que joderse

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.