domingo, 27 de abril de 2014

Texto 7.3

Párrafo 7.3

7.3 “Por otra parte, la memoria recrea actos mínimos con una minuciosidad exhaustiva, grabados una y otra vez en múltiples circuitos, mientras que sucesos de relevancia los deja pasar como una sombra difusa. Parece necesario especificar que ante la dificultad de incorporar a la voluntad lo no vivido, se recurre a la memoria”.
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Afrodita
27 abril, 2014
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Todos los que participan hacen su interpretación personal de los textos.
De todas las interpretaciones parece desprenderse el convencimiento de que los humanos tenemos las posibilidades y las herramientas por medio de las cuales cambiar.
Nunca he entendido el por qué de esa esperanza que siempre se me antoja obstinación.
Todos somos conscientes de nuestra fisonomía, de nuestra estructura corporal.
Sabemos si somos altos o bajos, rubios o morenos, si nuestros ojos son azules o marrones, si nuestros huesos son largos o cortos o delgados o rotundos. Y sabemos que esa estructura será nuestra para siempre, y que las modificaciones serán por mucho que nos esforcemos superficiales, aparenciales siempre.
Si acudimos a un gimnasio y nos empleamos a fondo a lo mejor modificamos nuestros músculos, si nos sometemos a una operación de cirugía estética nos mostraremos ante los demás con una nariz diferente de la original, o con unos ojos más o menos grandes o rasgados dependiendo de cómo el cirujano trabaje nuestros párpados.
Pero la base, la estructura, la esencia, los cimientos, no dejarán de ser los que son.
Nos empecinamos, sin embargo, de que todo lo que queda en el terreno de lo intangible sí es modificable.
Nos obstinamos en que mediante esfuerzo, o voluntad, o adiestramiento, o esperanza o fe más o menos ciega, lograremos ser algo que a saber si hay de ello una pequeña briznita en nosotros.
Pienso que eso es vivir de ilusiones que dudo tengan demasiado fundamento.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.