jueves, 2 de enero de 2014

Héroes y víctimas

A la emisora que estoy escuchando en TDT se le va de repente la voz y doy al botón de otra que viene a ser Onda Cero y reconozco la voz de Irene Villa. No sé si por la poca simpatía que me inspira esa chica reconozco su voz, que no me gusta porque sin poderlo evitar me suena falsa.
La están entrevistando porque ha escrito un nuevo libro, que me parece bien, es un personaje público, conocido, y es comprensible que los medios de comunicación se interesen por qué hace.
Lo que nunca entiendo es por qué, no sólo a ella, a las víctimas se las trata con un respeto que debiera reservarse a los héroes.
El héroe sabe qué hace, y por qué lo hace, aunque pueda (que puede a veces) estar equivocado; pero tiene un criterio, el suyo, tan válido como cualquier otro criterio.
La víctima pasaba por ahí, por donde fuese, sin sospechar que fuera  a verse envuelta en algo que iba a hacerla famosa por pura casualidad y sin haberlo buscado.
Así que esta chica es víctima, no heroína.
Ella, sin embargo, ha sabido sacar partido de su desgracia que se ha convertido en su fortuna.
Me pregunto cómo estaría siendo en la actualidad la vida de esta persona si a los doce años  — creo que fue en el 90 — su ángel de la guarda la hubiese mantenido lejos del lugar donde hubo un atentado terrorista.
Aborrezco a los terroristas, a todos.
Pero no siento admiración por las personas  que utilizan la propia adversidad para labrarse un futuro.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.