domingo, 26 de mayo de 2013

Texto 5.16

Publicado por  el may 26, 2013 en Prólogo a la carta número cinco. Pausas Imposibles 

5.16 “Parece evidente que las discusiones interminables entre proteinistas y genetistas meten al hombre en la inercia del problema planteado durante siglos, que generó discusiones interminables entre avezados teólogos al respecto del sexo de los ángeles; pronto los biólogos llegarán a la conclusión de que una parte es el todo, porque el todo se contiene de forma absoluta en cada una de las partes, y desde ahí se considerará la biología como una forma al servicio de la posibilidad de crecer, de evolucionar del ser humano”.
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  1. Alicia Bermúdez
    27 mayo, 2013
    Un gran número de mortales tenemos una noción bastante vaga de qué es ni cómo es un gen, y de las proteínas todo lo que sabemos es que son muy necesarias y que están en la carne y en el pescado y en los lácteos; aun así y dentro de nuestra ignorancia somos bastantes los que nos hacemos infinidad de preguntas que a la ciencia – bueno, a los científicos puede que sí, a título personal- le tienen totalmente sin cuidado. A la ciencia sólo le interesa lo que puede observar, al microscopio si es demasiado pequeño, y analizar y desmenuzar y medir con cualquiera de los aparatos que la misma ciencia va descubriendo para sus fines, y cuantificar y convertir en fórmulas que los profanos no entendemos.
    Pero no hay aparatos ni fórmulas con los que analizar ni resolver el alma humana que es, precisamente, donde se alojan todas las dudas, y todos los conflictos a que da lugar el hecho de tener ella, el alma, que estar forcejeando de continuo con el cuerpo.
    Así que si llega el día en que gracias a la ciencia y a sus investigaciones el cuerpo sea el recipiente perfecto e ideal para el alma estaremos contentos ¿Pero qué será la vida, ni para qué servirá, si crecer y evolucionar serán cosas naturales que se harán sin sentir y sin ningún esfuerzo?
    Me pregunto.
    Nota: No sé ni qué he escrito porque escribir en este recuadro tan pequeño de los comentarios se me da fatal. Aun así ya veremos si entra.




    Alta en el Cielo Azul un Ala27 mayo, 2013

    Bermúdez, Alice: No nos desilusiones con ese final terrorífico de no saber que es lo que escribes porque el rectángulo no da para más, siendo por supuesto cosa matemático geométrica precisa. Ya sabemos que todo lo es, y también que los sabios e investigadores se ocupan de hacernos conocer a los que nos dedicamos a las artes con alma (¿?), la otra parte del asunto, cosa que al final nos hacen explicatoria y entendedora, aunque no entre en todos los DIN -A4 del mundo.
    Eso que del alma anda en nuestro cuerpo, aunque para algunos afuera, es cosa sabida por vieja y remanida, aunque no te lo creas del todo. Hace también largos siglos que los sabios explicaron, más o menos, que pasaba con eso que decían alma y por dónde andaba, y algunos casi lo acertaron. Hasta las religiones se ocuparon de ello con el mismo sentido antiguo de los sabios, porque todos nosotros, a la hora de soltar esa expresión de que “me duele en el Alma”, sospechamos por donde anda la tía. O sea justo por el externon, para simplificar, cosa que la mayoría confunde con el corazón que está cerquita y porque te da un colocón de estremecimiento cuando a uno se le da por “almacionarse”.
    Hay, religiones, creencias y ciencias intersticiales, que lo explicaron a la perfección, y otras, las oficiales, que juegan al mareo. No te dejas engañar, hay mucha gente que sabe para qué y donde está el alma, lo malo es que mucha otra ni se entera que la tiene porque se lo han contado fatal.
    En realidad el alma anda por todos lados dentro de nosotros, porque para eso es etérea y compuesta de otras eteridades que nos habitan, pero lo cierto es que cuando se organizan, se ponen de acuerdo y se deciden, nos dan un golpe inerior de verdad, para que te enteres de lo que vale un peine, vital, por supuesto.
    Por cierto, éste rectángulo sí que se me ha quedado chico. Bueno, lo demás te lo explicas tú misma que para eso estas.
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    Le Parisien sur la seine27 mayo, 2013

    Te entiendo perfectamente Alicia, en lo del recuadrito jejej, no, es broma. Entiendo que encuentres tanta información sofisticada de lo que comunmente llamamos ciencia alejada de tus sentimientos e inquietudes primordiales. Pero es que nos han enseñado mal como dice “Alta en el Cielo Azul un Ala”, nos han enseñado a fraccionarnos como si en la carne no hubiera misterio redentor o en el alma ciencia que desarrollar. Jugar a ésto es hacer lo que el autor dice con Genetistas y Proteinistas, es confrontar dos partes de una misma naturaleza que deben entenderse ,tendiendose lazos recíprocos hacia una plenitud mayor.
    Lo unico es que no se puede intentar entender profundamente lo científico sin una actitud científica, y me explico, no podemos intentar entender lo cientifíco como información pasiva, como un mero acto de deglución intelectual. Hay que propiciar una intención de asimilación de los conceptos para buscar los misterios que ampara lo que la ciencia nos ofrece, somos nosotros los que debemos convertirnos en científicos de nuestra propia experiencia de vida. Los kilos de información se vuelven inertes sino los conviertes en aventura cuando pasan por ti.
    Un abrazo.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.