sábado, 11 de mayo de 2013

A Manu Oquendo en "Cataluña y el expolio fiscal"


Alicia Bermúdez 11 mayo, 2013 at 12:48 # 
Pero ocurre, Manu, que ellos no quieren, ellos no quieren ser España. Ellos llevan muchísimo tiempo (no sé exactamente cuánto en términos históricos, pero lo llamo “muchísimo” porque es la suya una cantinela que ya sonaba allí donde alcanzan mis recuerdos) queriendo ser eso que ellos llaman “independientes”, que, por otra parte, ¡como si la independencia fuese posible!
Cada vez estamos en un mundo más interconectado y más dependiente en todos los aspectos todos y todo de todos y de todo lo demás; pero ellos no lo admiten. Ellos quieren ser una especie de… yo que sé, una especie de gueto o algo así.
Yo no entiendo que eso pueda ser deseable. Pero dicen que lo quieren. Y los que habitan en Cataluña, muchos de ellos emigrantes no sólo de otros países (recientemente) sino de todas las demás provincias de España, están transigiendo y tragando, sin rechistar, ¿o cuánto o cuándo se ve que la ciudadanía que no está de acuerdo con el separatismo se revele de alguna manera?
Muchos de los españoles sí que nos revelamos a seguir soportando su matraca, y sus impertinencias; muchos estamos cansados de no poder sintonizar las noticias sea en radio o en televisión sin encontrarnos con alguna proclama nacionalista, pronunciada en lengua que no es la española, reivindicando no sé qué derechos que, por otra parte han tenido siempre y jamás se les han negado. Es más, y muy al contrario, parece que el gobierno central tiene que andar siempre mimándolos, y contentándolos y haciendo concesiones y “regalos” para que ellos sigan derrochando en sus caprichos, y en sus embajadas en los lugares más remotos del planeta que qué necesitados estarán, me pregunto, de una embajada catalana.
Pero ellos lo quieren, y los que no lo quieren no manifiestan tampoco el no quererlo.
Así que, sí, que sean independientes y nos dejen en paz a todos los demás, ¿qué mal hay en ello?, ¿en que nos perjudicaría al resto de los españoles?
Y lo pregunto en serio, de verdad, desde mi ignorancia que puede ser muy escandalosa, pero es que no entiendo por qué hay que aferrarse a que España tiene que seguir teniendo exactamente el mismo dibujo de mapa que ahora tiene para seguir siendo España.
Desde que el mundo echó a rodar han nacido y desaparecido cantidad de países, y unos se han segregado y otros se han adherido ¿Por qué hay que obstinarse en que España ha de seguir igual?
A mí personalmente me importa muy poquito que España sea un poco más grande o un poco más pequeña. Y no soy la única persona que lo ve así.
Entiendo que mi planteamiento y mi razonamiento son pueriles, y seguramente muy discutibles; y estaré encantada de que alguien — tú por ejemplo, Manu, cuyas opiniones y criterios siempre me merecen un enorme respeto — me haga comprender por qué y en qué no tengo razón.
Pero el caso es que, mientras mis ideas no estén más claras, me siento capaz de declararme tan separatista como el más separatista de los catalanes, o de los vascos, o de los que se tercie.
Que se separen, y se marchen, y nos dejen en paz a todos los demás.
¿Qué pasa por eso?
Habré puesto hasta faltas de ortografía, pero es que es un tema que no lo puedo remediar pero me enciende.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.