domingo, 31 de marzo de 2013

Texto 5.8

Publicado por  el mar 31, 2013 en Prólogo a la carta número cinco. Pausas Imposibles 

5.8 “Ese mensaje que está impreso en la vida da forma al pulso. A menudo puede ser manipulado, escondido o evitado, dando lugar al sufrimiento en sus múltiples formas; entonces se va preñando de impurezas para dar a luz un hijo redondo con corazón monocorde: el tiempo”.

En comentarios a un artículo de Enrique Sánchez Ludeña en el blog "Otras Políticas"


Alicia Bermúdez 31 marzo, 2013 at 16:01 # 
Como siempre interesante y estupendamente escrito el artículo de Enrique, sin estar yo pretendiendo establecer comparaciones con los artículos de todos los demás salvo en que, o porque — pero eso es cuestión puramente mía — me identifico más con los temas que se encuadran en eso que creo que se llama Humanidades, aunque no estoy muy enterada de la forma en que se dividen las distintas disciplinas y saberes y sí estoy enterada de que Enrique es, como se suele decir en términos llanos, de Ciencias.
El caso es que Ciencias o Letras, pero formación académica. Con formación académica se puede y se sabe hablar y escribir de prácticamente todo; se pueden escribir artículos de contenidos tan variados como los que se publican en este blog y, en todos ellos, se percibe que quienes los escribís tenéis en vuestra alma, en algún lugar de vuestro ser, la capacidad de reflejar (aunque no lo tratéis directamente) todo un compendio de conocimientos en los que de forma natural se imbrican conceptos e ideas pertenecientes a diversas ramas.
¿Pero cuántas páginas bien escritas hemos encontrado nunca nadie, no ya en este blog sino en cualquier otra parte, por alguien cuya formación no sea académica?
Eso es algo que de toda la vida me ha desesperado y hecho que me quiebre los cascos preguntándome por qué; por qué prácticamente nadie cuya ocupación esté siendo un oficio adquiere al mismo tiempo la formación que le permita saber hablar y escribir y expresarse y apreciar el valor de cualquier tipo de manifestación que vaya más allá de la inmediatez de lo cotidiano y, me atrevería a alargarme, más allá de la propia subsistencia.
¿Por qué es así?
¿Depende de los entornos, o de los gobiernos, o de los regímenes, o de los sistemas educativos, del estrato social al que se pertenece?
Yo creo que no, aunque sí quizás un poco del estrato social al que se pertenece, sin dejar de reconocer que hay y ha habido excepciones a lo largo de la historia.
Pero pienso que hay algo más, algo que está arraigado en la esencia del “cada uno” y que eso es muy difícil de modificar, y que hay personas que no se han planteado jamás el cuestionarse el porqué ni el para qué de la vida ni del existir, y que se decantan por el trabajo manual no ya ni siquiera como opción sino como mal menor con el que hay que transigir para ganarse los garbanzos.
Y es que hay gentes, admitámoslo, a quienes sólo importa llenar la barriga. Y nada más.
Nota: No tengo formación académica y mi vida personal ha trascurrido en un medio en el que la mayoría de los que me rodeaban tampoco la tenían, y mi vida laboral ha sido más próxima a lo manual que a lo intelectual. Es por eso quizá que me permito opinar en términos un poquito… En fin.


Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.