viernes, 9 de noviembre de 2012

Qué se quiere y qué no


Es difícil saber qué se quiere, porque para eso sería necesario conocerlo todo, y eso no es posible. Pero sí es muy sencillo saber qué no se quiere, se da uno cuenta en seguida.
Las vidas están llenas de innumerables  insignificantes “qués” que no se quieren y se aceptan pensando, o creyendo, que no importa, que no hacen daño, que nada más son pequeños inconvenientes a los que hay que avenirse o con los que es necesario transigir para dar satisfacción a otras prioridades.
Me pregunto cómo podrían ser las vidas, de todos y de cada uno, si nadie aceptáramos cargar con ni un gramo, ni un grano, ni un ápice, ni una pizca, ni una brizna, ni una hilacha, ni una gota, ni una mota, de qué no queremos.
Me pregunto cómo podríamos ser si no nos traicionásemos continuamente.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.