miércoles, 31 de octubre de 2012

10/31/2012 07:25:00 p.m.


Tienes razón, estaba pensando en el philodendron.  Confundí  las palabras. Tenía en mente sus  hojas grandes en forma de costillas pero escribí rododendro; que tú tienes razón,  lo requiere más frecuente, así que has hecho bien en ocuparte. Pero no te pases. Quiero decir no que te ocupes poco sino que no le pongas demasiada agua.
Espero que no te importe pero como no había ninguno en la bocamanga hemos buscado y en una de esas cajas de bombones  hemos encontrado uno que se parece mucho; no es idéntico pero nadie va a fijarse en si un botón tiene dos agujeros o cuatro. Cada cual tiene sus propias preocupaciones.
No sé por qué tienes que ser tan suspicaz.  Lo más seguro es que no lo dijera con ninguna intención. Son frases que se dicen de forma maquinal, fórmulas de cortesía. Nadie espera que quien escucha vaya a pensar que eso va a misa.
Se lo he explicado. Que si cada día y como acontecimiento muy especial lo rebajan a la mitad es que no cuesta ni la cuarta parte. Pero se ha enfadado y que es que hay que ver cómo soy…
No. No creo que sea una buena idea. Es tu ambiente pero no es el mío. Es mejor que vayas sin mí.
Pues claro, ¿no te he dicho que ha cosido el botón? Además es muy responsable, muy formal, no inventa historias para faltar al trabajo.
No he encontrado el alargador. La última vez, cuando hicimos los taladros en el cuartillo del fondo, ¿recuerdas dónde pudiste guardarlo?
Sí, pero no era la que yo pensaba. El título el mismo pero el argumento muy distinto, y los actores, y todo. Seguiré buscando en Nubeox o Filmotech o alguna de esas en la que no hay que registrase. Te piden el número del móvil y, luego, mira aquella vez cuando el partido de fútbol… Así que no.
Apaga la calefacción cuando llegues, por favor.
Mira qué retraso llevo hoy.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.