lunes, 29 de octubre de 2012

10/29/2012 05:38:00 p.m.


Cuando la leí con dolor de cabeza, claro; tan temprano y con los pies recién puestos en el suelo. Y es que tantas mezclas… ¿De verdad a la gente le gusta beber tan a lo tonto, o es una obligación que impone la vida social? A lo largo de la mañana se ha ido pasando. Un zumo de zanahoria, natural, una vez lo escuché y parece que da resultado.
En el tinte, ya te lo dije. Esta tarde estará aquí.
Sí, pero ha dicho que no gracias. Suerte que tiene, dentro de lo mucho que se queja de que si soledad, de poder declinar invitaciones. No depende de nadie.
Ya lo he visto, sí; tan bonitas que estaban. Y que han pasado exactamente cuatro días. Pero son seguro de invernadero y no duran nada. Y eso que dicen de la aspirina es cuento.
No. No he vuelto a pensar en ello, que en qué en realidad con tan poco idea que tengo de qué se trata. Algunas de las lamentaciones ni siquiera entendí si eran por exceso o por defecto; quiero decir… No, mejor no quiero y que luego se diga que me pongo vulgar.
Te dije junto al crotón y la dejaste en la tillandsia, suerte que al ir a regarlo al ver que no estaba la busqué. La otra es más de tarde en tarde.
No, no es que le hicieran un abono y no sepa de qué. El cajero no le dio el dinero y cuando reclamó se lo ingresaron dos veces.
A lo mejor nos resultaba práctico esos papelitos adhesivos amarillos, que se pueden pegar en todas partes. Pero, con lo cómodo que sería que me acordase del azúcar.  No hay día que no me reprenda porque vuelve a olvidárseme.
Sigue flojillo. En el texto anterior pocos comentarios. Y en el nuevo ninguno hasta ahora.
Bueno. Que hoy con eso de la resaca voy mal de tiempo.
Pero,  si sirvió para algo…
En el cajón de arriba. Cinco gotas en un poco de agua.
Oye, ¿por qué has tenido que moverme el dial? Me sonaba todo rarísimo, como si estuviera en otro planeta hasta que me di cuenta.
Una misma noticia contada que… ni de la noche al día.
Que hoy engaña, por cierto, tan luminoso. Pero quizás no; ya se sabe que los días soleados suelen ser fríos.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.