lunes, 22 de octubre de 2012

10/22/2012 05:30:00 p.m.


No tuve tiempo; llegué pasadas las siete y tenía que buscar, en el ordenador, y Leviatán no estaba en los listados y no había ningún otro título que me sonara, y así, a bulto y sin saber… Y eso suponía un rato del que no disponía. Volveré en otro momento.
¿Encontrasteis alguien a quienes interesaban? Eso es suerte, y casualidad, el mismo sitio y en las mismas fechas. En fin que todos contentos.
Te va a parecer increíble pero dos azucarillos — de los antiguos, ya no se ven por el mundo — en el cajón de arriba de la mesilla, donde el cuadernito de instrucciones de la radio digital, que tendré que consultar por cierto el próximo sábado, nunca me acuerdo de cómo se cambia la hora.
¿Recuerdos para mí; te dio recuerdos para mí?
Bueno; me parece bien. Dale un beso de mi parte.
No, no me extrañó demasiado. En los tiempos que corren, ese tipo de establecimientos… Aunque también se dice que lo verdaderamente caro no corre peligro, que mientras haya ricos; pero, aún así…
Sí que me dio algo de pena. Nostalgia o algo así.
Dice que tuvo no sé qué problema; con la página. Cosas que no le cuadraban porque por qué al abrir la cajita aparecía aquí cuando lo razonable sería esto. 

Y su punto de lógica tiene. Aunque se fue a la cama cerca de las siete de la mañana.
Es incorregible. 

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.