domingo, 21 de octubre de 2012

Texto 4.13

Publicado por  el oct 21, 2012 en Prólogo a la carta número cuatro. Herencias |

4.13 “En la representación aparente de Hestia, la Dama del fuego, la llama representa la combustión como un principio shivático (destructor) lleno de matices en constantes combinaciones de colores y formas, y desde el rojo al violeta convocan a su contemplación. Por eso los humanos miran el fuego como una representación de lo que vive su energía, de lo que emiten sus células y no alcanzan a percibir. Lo observan como en un trance hipnótico, y a veces no pueden despegar su atención ante el arrebato de mensajes incomprensibles. El fuego siempre fue un tótem en todas las culturas. Hay ritos y fiestas del fuego en todos los países, en el equinoccio de primavera como adoración al nacimiento del Sol, y en el solsticio de verano con la quema de los rastrojos y todo cuanto sobra para empezar una vida nueva. La llama es la paredra de Shiva, es la purificación por medio de la liberación de energía, la energía calórica que modifica y transforma los elementos, la representación solar en la noche; y el hombre, que es capaz de liberar sus combustiones, de firmar un pacto de entrega con la diosa Hestia, estará encontrando el camino de la libertad”.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.