miércoles, 17 de octubre de 2012

10/17/2012 02:57:00 p.m.


Mira, he encontrado unos sobrecitos de azúcar en el cajón de arriba de la mesa del despacho. Eso da un margen.
¿Las gafas, hoy las gafas? Pues esas sí que no… Dijiste que tienes unas de repuesto. En los sitios normales no las he visto y, en los otros, ¿cuál tendría que ocurrírseme?
Debe de ser que hoy todo el mundo pierde todo. Llama montando un drama porque no aparece su grapadora; le digo que si ha mirado en el armarito del baño y en la balda donde los trapos de cocina y dice que sí y que no.
Y que le preguntaste por un resfriado. Y que cuál y que por qué.
¿Es que no te explico bien las cosas?
No. No. No. No lo entiende. O bueno, lo entiende pero no lo admite. Dice que le parece una estupidez, forzar las cosas para que alguien termine diciendo algo que no es lo que quiere decir y, luego, como tras discurrir un poco, “o lo que no quiero escuchar”.
Y que para decir toda la verdad, dice, “y si la pelota no está en mi tejao qué necesidad tengo yo de traérmela”. Que en eso, mira tú, tiene razón.
¿Te ha gustado? ¿Lo estás diciendo en serio? Lo cierto es que el título es al parecer desconcertante, sugiere lo que no es. La comentaban una noche en un programa de radio que habla de esas cosas, y ahí ya decían que no es lo que se espera. Pero de ahí a que te haya gustado.
La miraré en cuanto tenga un momento.
Me temo que no. Vence el sábado y son 653 páginas. Sabes que no me gusta retrasarme.
Esa es la peperomia. Distinta familia, distinto tamaño, distinto color, distintas y mucho más carnosas las... Bueno y resumiendo, que no se parecen en nada.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.