martes, 16 de octubre de 2012

Qué se puede y qué se debe


Mirando el partido España – Francia (1 – 0 en este momento 21:49 cuando acaba de terminar la primera parte; el gol de Sergio Ramos) se me ocurre algo tan extravagante como que Benzemá se confundiera y, en un despiste, si viese cerca a Xavi Alonso, o a Sergio Ramos, o a Silva — que por cierto ha tenido que salir del terreno de juego por lesión —, cometiera el error de pasarles la pelota (si la tuviera) tan acostumbrado a que sean sus compañeros de equipo.
Pero no creo que nada así haya sucedido nunca, en ningún partido ni a ninguna selección; y si sucediera sería un verdadero escándalo que daría mucho que hablar a todos los comentaristas deportivos e incluso a los no deportivos.
A los no deportivos también porque, antes, hace años, los programas deportivos se dedicaban exclusivamente al deporte; hoy todo se mezcla y junto con los goles o no goles y otras incidencias del juego se habla de si tal o cual jugador tiene o no tiene algún tipo de problema con su entrenador o con cualquier compañero o en su vida privada.
Hoy le he visto a Casillas una cara seria que, según eso, podría estar viniendo al caso con dimes y diretes de si no se encuentra integrado ultimamente en el Real Madrid, y que si no celebra los goles como debiera.
Me quedo entonces pensando en cuántas veces un profesional, de lo que sea, habrá de sacar adelante su trabajo aun costándole estar concentrado al ciento por ciento en qué es lo que debe hacer en cada momento…
Termina de empezar la segunda parte.
En el último minuto (de 3 de descuento) empate 1– 1 cuando nadie ya lo esperaba.
A lo mejor es que es verdad que a Casillas le pasa algo.
Y es que debe de ser complicado, el equilibrio, que el qué se puede no le gane la partida al qué se debe.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.