miércoles, 3 de octubre de 2012

Afrodita en comentarios al texto 4.10 de la aventura del pensamiento


Afrodita
3 octubre, 2012
Se me ocurren a la vista del comentario de Enrique y qué escribe de los agujeros negros algunas preguntas como, ¿todas las estrellas están abocadas a ese ir comprimiéndose hasta convertirse en un agujero negro?
Hace algún tiempo, en un programa de radio, escuché que el Sol terminaría por extinguirse — aunque, eso sí, creo que dijeron que en 20.000 millones de años — porque le ocurriría eso mismo.
Si es así, ¿entra dentro de lo razonable suponer que el Universo (o el Cosmos, nunca tengo muy clara la diferencia) llegará a estar plagado de agujeros negros? ¿Qué el mismo Universo sería un todo agujero negro, como si se reabsorbiera a sí mismo?
Si es así surgirían, a mí me surgen, otras preguntas a las que no creo que pueda responder nadie y que entran en otro orden de cosas. Se me ocurre el ¿para qué? de la existencia de una Vida y unas vidas tan complejas, y preguntarme por el sentido de todo aquello por cuanto los seres racionales hemos intentado e intentamos esforzarnos, descubrir, entender; y todas las manifestaciones del arte, y tantas cosas más…
Y, luego, volviendo al asunto de ese proceso de extinción — intentando hacerme una composición de lugar de qué es un planteamiento científico; porque el tipo de razonamientos que yo hago no requieren instrucción ninguna y puede hacerlos cualquiera, pero la ciencia es otra cosa y sus argumentos no asequibles para todos —; en ese proceso de extinción parece factor determinante el tiempo, mensurable, y su trascurso.
Y termina así habiendo algo que no me cuadra. Pero…
·         Afrodita
         3 octubre, 2012
A menos, que se me acaba de ocurrir justo después de enviar, que ya lo estemos; que ya estemos encerrados en ese gran agujero negro en que se convirtiera algo que se extinguió, y nos estemos retroalimentando de algo así como sueños. Y que la realidad esté en otra parte, que…. ¿Cuál?

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.