jueves, 16 de agosto de 2012

8/16/12 12:24 p.m.

No, no lo ha entendido. No logra desenmarañar la madeja de si fue por conducir sin carnet o porque se lo retiraron a causa del accidente.
Tampoco puedo conseguir que entienda que no hay lógica ninguna en ese empecinamiento que tiene con que las páginas son mías. Que sí es cierto que mi madre lo utilizaba así, y hasta ahí de acuerdo, ¿pero qué sentido podría tener que yo misma hiciese, en un pié de página que nunca escribí, una aclaración tan absurda, como si yo misma estuviera siendo otra persona? De todos modos y como parece que os hubieseis confabulado para hacerme luz de gas aquí te pongo el enlace para que veas con tus propios ojos que lo que digo es verdad.
Cierra las puertas y no abras los grifos.

8/16/2012 11:58:00 a. m.

Una señora se dirigió a ellos. Parece ser, según explican, que es alguien que acude cada tarde a recoger a una niña del colegio que hay muy cerca.
El caso es que se acercó y les habló y, no sé cómo ni qué conversación medió, les dio unos teléfonos, y los nombres de unas asistentas sociales del barrio de Hortaleza.
Llamaron, y pidieron cita, y acudieron a la cita el miércoles de la semana anterior a la Santa.
Es gracioso, pero les explican que para poder gestionarles el tener una habitación en que vivir es necesario estar empadronado.
¿Y qué hace falta para empadronarse?
Pues, muy sencillo; nada más hace falta tener un domicilio.
¿?
Existe una segunda posibilidad, muy sencilla también,  consistente en algo tan simple como que cualquier vecino de la calle en la que pernoctan atestigüe con su firma que sí, que allí, debajo de aquel alero, los vienen viendo cada día desde hace cosa de un año.
¿De verdad alguien se cree que algún vecino va a tomarse la molestia?

Por lo visto también serviría, o así ellos me lo cuentan, que lo atestiguara la policía, la policía que los conoce y pasa por delante cada mañana, y, sí, los saluda, y es amable con ellos, y cariñosa con Jerry. Pero, como dice P. con su español bastante bueno, “ya nos podemos dar por contentos con eso, no podemos esperar más”.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.