viernes, 27 de abril de 2012

Control de natalidad

 Todo cuanto hasta la fecha se ha puesto en práctica para reducir la natalidad han sido métodos agresivos y destructivos ¿O no es método agresivo y destructivo el aborto?, ¿o no lo son todos los anticonceptivos?, ¿o no lo es la píldora del día después?, ¿o no lo son las presiones que las mujeres sufren en sus lugares de trabajo para disuadirlas de que sean madres?
¿O no es agresiva — yendo un poquito más allá — la propia naturaleza humana negándose a prescindir del sexo y sus placeres pero no quiere saber nada de los inconvenientes que su “fogosidad” puede acarrearle?
Así que, la verdad, no veo más procedimiento ético que la abstinencia.
Da la risa, ya lo sé; queda ridículo decir (escribir) algo así. La sexualidad es un derecho humano, por lo visto, y no parece que nadie nunca se haya atrevido ni piense atreverse a cuestionar si la dependencia tan exacerbada que la mayoría de las personas tienen respecto del sexo sea, en gran medida, una no desdeñable parte de los problemas que nos aquejan.
Vamos, que pienso que con menos jodienda la situación de la humanidad mejoraría bastante; y que tantas energías como se emplean en copular se podrían aplicar a mejores causas que el engendrar unos hijos — estoy pensando en algunos países del tercer mundo — que mueren de hambre, a centenares; y, en este primer mundo nuestro, nacen sin haber sido deseados aunque se les atiende y se les cuida, sí, pero como se atiende y se cuida cualquier otra propiedad.

jueves, 26 de abril de 2012

Fhbeaoh en comentarios al texto 3.3 de la aventura del pensamiento


"Fhbeaoh
20 enero, 2012
Es portentoso cuántos conocimientos tienen ustedes, las gentes de ahora, y la cantidad de palabras para expresar esos conocimientos, y lo bien que las enganchan a unas con otras para — enlazadas adecuadamente — mostrarse sus respectivos pensamientos, y sus reflexiones, unos a otros.
Los conocimientos nuestros eran infinitamente más rudimentarios aunque ya había algunos entre nosotros — Nufñre, por ejemplo, que decía cosas como “¿cuándo podré ir a la peluquería, con las ganas que tengo de ponerme unas mechas?”; pero Myhsbk (con los pies siempre bien plantados sobre el duro suelo) se burlaba y decía que tendría que esperar por lo menos hasta que inventáramos el champú y que eso, tan secundario, iba para largo porque de momento eran mucho más importantes las cerillas que nos traían, tan difíciles y sin azufre, ni fósforo, ni nada, por la calle de la amargura — que desvariaban con ciertos atisbos, muy en embrión, desde luego, de algunas de las cosas que para ustedes son tan normales…
¡Qué tiempos aquellos!
Si les contara no se lo creerían.".

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En pocas palabras

Pensé que estabas, y ni siquiera eras.

miércoles, 11 de abril de 2012

En pocas palabras

Respondió a mi pregunta con un silencio tan largo que perdí el hilo.

Pklus en comentarios al texto 3.2 de la aventura del pensamiento


"Pklus
20 enero, 2012
Ni que decir tiene que nos supuso un gran alivio el dejar de andar correteando detrás de los terápsidos, tan grandes y tan ariscos, con toda la parafernalia que acarreaba de acicalamiento personal porque, como es natural, no se iban a ir héroes tan aguerridos y respetables —Myhsbk y Uhlkthñ eran los titulares, pero si por alguna causa de fuerza mayor hacía falta un suplente Sijgäw se ofrecía encantadísimo de voluntario —a realizar una tarea que (si salían con bien y en una pieza) les daría fama sempiterna y los inmortalizaría quién sabe si en bustos de bronce o, incluso, con su nombre en una plaquita, con leyenda y todo explicando sus hazañas en letras de molde dando nombre a alguna avenida; pero también, por aquello de que no existe la felicidad completa, enormes desavenencias porque, como decía Rgoqiwz , ya teníamos “nuestra propia despensa” y tan a gusto, que si querías unas chuletillas a la brasa ahí estaba el cordero, tan tierno, y no como los otros que, además de ser más duros, eran también enormes y los niños, sobre todo, protestaban muchísimo de comer durante tres, o cuatro, y hasta cinco o seis meses lo mismo pero, también — porque los había un poco sensibleros — infinidad de enfrentamientos porque, decían, “yo, no sé vosotros, pero me siento incapaz de comerme una mascota que he visto como quien dice nacer”.
Así que, por ese lado y pese a las diferencias de criterios, podemos decir que más o menos bien, pero, lo de los frutos… Lo de los frutos dio ya bastante más de guerra porque — al cabo de varios cruces y distintos enjertos (porque, la verdad sea dicha, a las manzanas originales no había quién les hincara el diente de malas que eran) — cuando Sigbut se las presentó a Kpugdil (que tenía un paladar muy fino) para que las probara Kpugdil arrugó la nariz con gesto de desagrado y Nufñre le dijo “a ver, déjame a mí”.
Y cuando Nufñre probó la manzana dijo “ah, ya sé lo que ha pasado”.
Y explicó a Sigbut que sí, que “yo lo entiendo, Sigbut” y que cualquiera se puede equivocar en un primer intento, y que era de agradecer su profesionalidad, pero que siguiera investigando porque “esto, Sigbut, es una verde doncella, que no es que esté mal”, pero que donde estuvieran una Granny Smith o una Fuji no había, como si dijéramos, color.
".
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Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.