domingo, 14 de noviembre de 2010

Texto 2.9

Publicado por  el nov 14, 2010 en Prólogo a la segunda carta. En busca de los sueños 

2.9 “Pero si el ser humano poseyera el conocimiento suficiente que le permitiera utilizar sus capacidades físico-sensitivas para percibir el momento y modo de oxigenar su consciencia, romper la inercia de su cotidianidad y facilitar el nacimiento de un nuevo vector de libertad, estaría empezando a abandonar su estado para ponerse en camino hacia su ser”.
Afrodita
15 noviembre, 2010
¿Y el placer que se busca en las relaciones sexuales?
Puede parecer que lo que digo es una especie de chascarrillo. Pero por medio y en nombre de satisfacer ciertos estados de plenitud, en muchas, muchísimas ocasiones las personas se proporcionan, en algo así como un trueque malévolo, cantidad de sufrimientos y desencuentros y frustraciones que arrastran a lo largo de sus vidas.
¿No sería estupendo que esa sensación de placer que proporciona el sexo se pudiese lograr por medio de la respiración, sin tener que recurrir a complicidades ni manipulaciones de ninguna índole?
El acto sexual quedaría reservado a la reproducción; sería uno de tantos actos conscientes y voluntarios. Y el mundo funcionaría infinitamente mejor.
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Afrodita
22 noviembre, 2010
Carmina, muy bonito e ingenioso este último comentario. Sólo una matización, que no creo que no la hayas considerado, sólo que no la has mencionado; algunos pensamientos no buscados —muy pocos, tal vez, en proporción con los indeseables e indeseados — son instantes absolutamente maravillosos, como destellos de luz que nos invitan a entrar por puertas que de repente se nos abren a espacios que desde la razón no sospechamos; espacios en los que se mueven las musas, por ejemplo. No sé si es lo que se llama “pensamiento instantáneo” o “pensamiento mágico”. Es un tipo de pensamiento que, creo yo, se valora por lo general poco porque es considerado un pensamiento algo así como juguetón, o poco serio; pero es tal vez el más digno y merecedor de ser atrapado. Por fortuna no es un pensamiento pusilánime que se achique una y otra vez con nuestros constantes desprecios, y vuelve, y vuelve…
En cuanto a si tal postura genera tales pensamientos o es al contrario parece un poco el asunto del huevo y la gallina; un estado de ánimo lleva a hacerse un ovillo o a estirarse, y estirarse o hacerse un ovillo propiciarán su correspondiente estado de ánimo. Es desde luego muy difícil que uno mismo, víctima y verdugo de su propio estar, encuentre el punto y el criterio adecuado para que lo uno y lo otro se alíen para bien. Hace falta ese árbitro del que tú hablas que parece, así las cosas, que ha de ser alguien de fuera, neutral, que viene a poner paz.
Otra cosa, ahora de la basura genética de la que escribe Ulises. Es curioso que lo más valioso, lo que contiene todas las claves y llaves de los mayores misterios, sea lo despreciado, lo obviado ¿No es un poco lo que nos está tal vez sucediendo en todos los órdenes de la vida? Se puede ver a cada paso y en todos los aspectos, la importancia que se da, el afán que se tiene y el esfuerzo que se aplica a obtener determinados “bienes”, de fortuna o de poder o de placeres, que son los “bienes” que hemos aprendido que son los deseables.
Tal vez este mundo nuestro esté necesitando un importante zarandeo para que aflore una algo así como inversión de valores. Tengo un amigo que es muy listo y dice que cuando salgamos de esta crisis lo haremos bastante más espabilados.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.