lunes, 11 de octubre de 2010

A modo de gacetilla - Aviso

Esta Administración, en su ferviente deseo de ver colmadas las expectativas de sus conciudadanos y demás congéneres, en su incansable y denodado esfuerzo por dar satisfacción a sus inquietudes culturales, en su no decaer y otros afanes sobre los que sería vano incidir y huero el volver a relatar si tuviésemos presente que ya se facilitó cumplida cuenta a los respectos ― concernientes, los correspondientes, a cada uno de los tres arriba expuestos y enumerados en orden que se desprende, como se echa de ver, alfabético puesto que empieza por “deseo” y prosigue por “esfuerzo” y concluye por “no decaer” ― en comunicado emitido en fecha inmediatamente posterior al solsticio del pasado verano anunciando de la buena nueva de que desde la secretaría de estas dependencias se editaría con una periodicidad cuya frecuencia ya quedó consignado que se prefijaría en los momentos adecuados vése, esta Administración y contra el viento y la marea de su voluntad y aun con harto dolor de corazón y profundísimo pesar, en la necesidad de hacer saber que hay mucho de lo que ya se facilitó (ver más arriba para una mejor comprensión de los orígenes de los acontecimientos) que, por razones que escapan a su propósito de pronta reparación de averías y a cuyo efecto se tenían concertados los servicios de unos técnicos que se autoproclamaban en extremo competentes, esta Administración no tiene presente.
No tiene esta Administración presente gran parte de lo que se facilitó porque, por culpa del malhadado tropiezo en que se vieron incursos la línea y el servidor de nuestras instalaciones informáticas y que se saldó con una fractura de cadera ― para ella, era una línea muy anciana ― y para él con la degradación de chambelán mayor a simple lacayo, se perdieron los archivos en que se relataban las gestiones y otras diligencias llevadas a cabo por los embajadores que cargados de presentes preciosísimos ― representados, a saber, por ricos collares de abalorios y pulseras y ajorcas y pendientes tan solo de pegarles con loctite alguna piedra que se había desprendido brazaletes ― y argumentos que hicieran las delicias, caso de poseerlos convincentes, de letrados y otras gentes de leyes deseosas de que se haga justicia, esta Administración ― que quiere hacerla ― ha de reconocer que, contra lo prometido y aun a sabiendas de que lo tal es deuda, ve obstaculizado su propósito de proporcionar detalles de cómo y de qué manera discurrió el encuentro entre los antedichos mencionados emisarios y las Consecuencias Últimas con las que debían entrevistarse.
Sí tiene esta Administración presente que sí se facilitó, empero y sin embargo y aún a tenor de que no se pretende el ser prolijos sin necesidad y con premura, información extensa y bien cumplida de que mal recibidos no es que fuesen ― con todo el rigor a que propende esta Administración en sus desvelos ― cuando vinieron a la presencia de ellas tan encopetadas y un poco antipáticas pero también correctas.
Tiene presente también y con intención de hacer extensiva la tal presencia al más próximo inmediato futuro que facilitose, acto seguido a la sazón y subsiguientemente, pormenorización de los detalles accesorios más relevantes que allanaron el camino hasta el acceso a la puerta de entrada que da parte ― a los conciudadanos y congéneres, claro ― de que celebraron con no poco regocijo las ellas los presentes, es cierto, pero con tan exasperante lentitud que cuando hubieron terminado de retirar las cintas y los lazos que los adornaban estaban ya no del todo imperfectos, y ni tan sólo a Dios gracias subjuntivos pero sí, y no hubo forma de evitarlo porque si se las apremiaba o urgía habrían podido sentirse molestas y predispuestas en contra de los objetivos que a ellos los movían, tirando ya un poquito a pretéritos.
Tiénese por fin presente también ― y por último y porque no quede a medio cerrar la terna de facilidades ni de presencias ni de posesiones ― que se facilitó aún a pesar de caídas y tropiezos de línea y servidor e irregularidades en el comportamiento de técnicos mendaces que ya han sido convenientemente sancionados, documentación extensa e ilustrada a todo color y tinta china de que no hicieron ascos a los argumentos sino que, y muy por el contrario, los acogieron con regocijo porque ― que no es que lo expresaran ellas, así sobre la marcha y tan concisas como suelen, pero llegó a conocimiento de los caballerizos de los nuestros porque las camareras de ellas las oyeron cuando se retiraron a deliberar en un aparte (exclusiva apócrifa que insertamos aquí tan a modo tan sólo de manera de hacernos perdonar con tan insignificante cotilleo por, a causa y con motivo de los impedimentos que nos coartan la libertad de relatar pormenores de mayor sustancia de tan ansiado y prometedor encuentro, mitigar en lo posible el desencanto) ― parece ser que los que tenían y utilizaban cuando no les quedaba otro remedio no eran propios sino de unas brujas primas suyas que se llamaban Medias Verdades con las que, por lo visto, no se trataban por causa, casualmente, de que en cierta ocasión o en un despiste aquellas les dieron el cambiazo llevándose los suyos, los irrebatibles y de peso, y les dejaron embrujados los de aquellas, la Verdades a Medias, que si bien es verdad que para según qué tareas podían hacer su juego, para el trabajo fino o los trances delicados fallaban una barbaridad volviéndose, en su embrujo, como activados por un resorte invisible y maléfico, contra aquellos (“aquellas” en este caso) que los esgrimían.
Entenderase en conclusión y por tanto y fácilmente por esta ciudadanía y subyacentes conciudadanos y demás congéneres que con tantas facilidades como se llevan dispensadas desde los expendedores de facilidades automáticas instalados por doquier a lo largo y ancho de nuestros territorios no procede, en modo alguno, el seguirse prodigando en otorgamientos y otros regalos y donaciones a la vista de que con todo lo expuesto es más que suficiente y necesario para entender, intuir, comprender, elucidar y colegir que no cabe más explicación al respecto y, por tanto en consecuencia, se pasa sin más dilación a concretar que todo está todavía en una fase muy inicial en cuanto a las pesquisas por satisfacer a las Conclusiones que sabiéndose ― y quién sabe si no para muy largo y contra su férrea voluntad ― muy malhadadamente muy todavía en el aire, han accedido a, aún a regañadientes, ingerir un frugal desayuno y, acto seguido, buscarse un acomodo para esperar sentadas.
Y con la satisfacción que de consuno hermana, aúna y acompaña a la satisfacción con su deber cumplido ordena, esta Administración y una vez firmado y rubricado y estampado de los correspondientes sellos pertinentes este escrito, que se imprima cuando son las 15:06 de este lunes de octubre festividad de santa Soledad Torres Acosta, san Alejandro Sauli, santa Zenaida y de los beatos Juan XXIII y Jacobo de Ulm; así como de la Maternidad de la Santísima Virgen María.
Safe Creative #1012278141773

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.