sábado, 9 de octubre de 2010

Articulación general de normativas

Con el encomiable propósito de que la cada día más profusa y extensa batería de normativas ― y no sólo la dictada para la correcta y adecuada exhibición de determinados productos cual pueda serlo, recuérdese a modo tan nada más ilustrativo, la colocación en los escaparates (que resultó no serlo por las razones que se adujeron en escrito de fecha 6 del 10 próximo pasado y que obviamos aquí porque no quiere está Administración incurrir en el pecado de ser reiterativa) de paquetes para filtros de cigarrillos o de verdor para botellas sino, y yendo mucho más allá esta Administración en sus aspiraciones, la erradicación del descoco o la acertada distribución de los catarros entre los más viejos y los acnés u otras protuberancias entre las más jóvenes ― que resulta evidente se van haciendo paulatinamente más y más necesarias si es que queremos que nuestra comunidad sea un lugar de referencia para las comunidades de nuestros contornos y la tomen como ejemplo y como modelo y como guía alcancen su objetivo de ser justamente cumplidas y, por ende, previamente del todo comprendidas ha decidido, esta Administración en su irreductible e inalienablemente bonísima voluntad de superarse articularlas (las normativas y la batería) y, a tal efecto, enviar ojeadores a todos los confines del universo mundo que se pongan a tiro para que localicen y lleven a cabo las gestiones subsiguiente y pertinentes al objeto de que, una vez visualizados sin error y a bulto los mejores artículos, sean traídos a estas dependencias para que nuestros expertos y licenciados en las más varias materias y ramas y hasta pequeños esquejes e incipientes brotecillos de la articulación los examinen y, una vez desbrozados y disuadidos de arrastrar tras de sí, a modo de rémoras, toda una cohorte de innecesarias e impertinentes clausulillas díscolas, los ordenen atendiendo al buen criterio que dictase el mejor de los sentidos.
Convócase por tanto y con carácter no de suma urgencia pero sí con la recomendación de no dormirse en los laureles alejandrinos que adornan nuestros parques y jardines sino, por favor, en los corrientes, los laureles de toda la vida, a los conciudadanos y demás congéneres que deseen formar parte de la expedición y cuenten con los medios imprescindibles para ponerse en viaje ― entiéndase “vehículo propio” o, en su defecto o virtud de su carencia, prestado de buen o por lo menos regularcillo grado por la generosidad o la largueza que algún otro espécimen de la misma especie o parecida a la que exorne a los posibles candidatos y aspirantes de la nuestra lograse, a su vez, mediante ruegos o presiones o amenazas o sobornos (pues ya se sabe que por disfrutar de cualidades tan excelsas el ejemplar más torpón o desidioso de no importa qué especie de las que nuestro extenso orbe pueblan estaría dispuesto a chantajear y someter a vejámenes a cualquier otro prototipo de cualquiera de las especies aludidas fueren las tales las que fueran) de algún otro conciudadano o congénere más pudiente o menos dado a los placeres de la vida turística o de cualquiera de las vidas que pueda deparar tan apasionante experiencia ― a presentarse en la ventanilla número 2 de estas instalaciones con la solicitud debidamente cumplimentada y en horario que se extenderá a todo lo ancho y largo del tiempo que:

A – Mediare entre la hora de apertura y la del desayuno.

B – Transcurriere entre la del desayuno y el aperitivo.

C – Sobrare entre la del aperitivo y la de cierre.

Lo que se firma, rubrica, estampa de los sellos pertinentes y, por fin y felizmente, se imprime a las 14:19 horas de este lluvioso, tristón y un poquito desapacible sábado de otoño.

Safe Creative #1012278141773

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.