sábado, 27 de noviembre de 2010

La última vez

La última vez que el Sol giró alrededor de las galaxias se desplegaron los acordes más ancianos de las mixturas  plagiadas al aroma de los limbos que arrancaron, con sus propias manos, las comisuras internas que ostentaban tras su silencio de milenios verdiblancos de planas repitiendo “seré grana” para , luego y al cabo de tres velas y cien fastos, apagar en sus labios de anís y mueca amarga la sed de una justicia que esperaba el desterrar – a viva voz o aguzada templanza – los gestos importunos de galones jalonando (por doquier y para los profanos) la calma sin control ni perfil líquido de todo un calibrar de desencantos que, hirsutos o arrobados, tildaron de temblor lo que tan sólo era inmolación de un santo y seña que rebasó la linde del ocaso del antes de la luz y el error del claroscuro del después que, humillado, se negó a cerrar los ojos ya sin vida de los que, pudiendo ver, jamás miraron.


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lunes, 15 de noviembre de 2010

Apadrinamientos

Hace pocos días nuestra ministra de asuntos exteriores visitaba al presidente de Bolivia y sus relaciones son tan buenas como puede verse en la fotografía.
Al mismo tiempo hay una ONG que se está desviviendo porque se apadrinen niños en Bolivia.
¿Es lógico que desde España haya que apadrinar niños de un país democrático?
En el mundo hay muchos niños, en muchos países sujetos a muchas circunstancias muy adversas ya sea por sus propias condiciones de desarrollo o por estar gobernados por dictadores despiadados y crueles.
Pero… ¿en un país donde quien gobierna ha sido elegido en una votación?
Por otra parte todo el tema de los apadrinamientos es un tema bastante artificial. Las personas bondadosas lavan sus conciencias aportando una cantidad mensual para un niño o una niña con el (o con la) establece una relación forzada y racional mediante la que se cartean y el niño cuanta cosas de su vida y de su mundo a su padrino o madrina.
¿Con qué ganas o qué ilusión ese niño o niña se pone de tiempo en tiempo a escribir una carta a una persona a la que debe gratitud?Bueno, que no creo en esa forma de hacer las cosas. Y que no entiendo cómo o por qué el padrino o madrina “quiere más” a ese niño que a cualquier otro.
Safe Creative #1012268138554

domingo, 14 de noviembre de 2010

Texto 2.9

Publicado por  el nov 14, 2010 en Prólogo a la segunda carta. En busca de los sueños 

2.9 “Pero si el ser humano poseyera el conocimiento suficiente que le permitiera utilizar sus capacidades físico-sensitivas para percibir el momento y modo de oxigenar su consciencia, romper la inercia de su cotidianidad y facilitar el nacimiento de un nuevo vector de libertad, estaría empezando a abandonar su estado para ponerse en camino hacia su ser”.
Afrodita
15 noviembre, 2010
¿Y el placer que se busca en las relaciones sexuales?
Puede parecer que lo que digo es una especie de chascarrillo. Pero por medio y en nombre de satisfacer ciertos estados de plenitud, en muchas, muchísimas ocasiones las personas se proporcionan, en algo así como un trueque malévolo, cantidad de sufrimientos y desencuentros y frustraciones que arrastran a lo largo de sus vidas.
¿No sería estupendo que esa sensación de placer que proporciona el sexo se pudiese lograr por medio de la respiración, sin tener que recurrir a complicidades ni manipulaciones de ninguna índole?
El acto sexual quedaría reservado a la reproducción; sería uno de tantos actos conscientes y voluntarios. Y el mundo funcionaría infinitamente mejor.
***
Afrodita
22 noviembre, 2010
Carmina, muy bonito e ingenioso este último comentario. Sólo una matización, que no creo que no la hayas considerado, sólo que no la has mencionado; algunos pensamientos no buscados —muy pocos, tal vez, en proporción con los indeseables e indeseados — son instantes absolutamente maravillosos, como destellos de luz que nos invitan a entrar por puertas que de repente se nos abren a espacios que desde la razón no sospechamos; espacios en los que se mueven las musas, por ejemplo. No sé si es lo que se llama “pensamiento instantáneo” o “pensamiento mágico”. Es un tipo de pensamiento que, creo yo, se valora por lo general poco porque es considerado un pensamiento algo así como juguetón, o poco serio; pero es tal vez el más digno y merecedor de ser atrapado. Por fortuna no es un pensamiento pusilánime que se achique una y otra vez con nuestros constantes desprecios, y vuelve, y vuelve…
En cuanto a si tal postura genera tales pensamientos o es al contrario parece un poco el asunto del huevo y la gallina; un estado de ánimo lleva a hacerse un ovillo o a estirarse, y estirarse o hacerse un ovillo propiciarán su correspondiente estado de ánimo. Es desde luego muy difícil que uno mismo, víctima y verdugo de su propio estar, encuentre el punto y el criterio adecuado para que lo uno y lo otro se alíen para bien. Hace falta ese árbitro del que tú hablas que parece, así las cosas, que ha de ser alguien de fuera, neutral, que viene a poner paz.
Otra cosa, ahora de la basura genética de la que escribe Ulises. Es curioso que lo más valioso, lo que contiene todas las claves y llaves de los mayores misterios, sea lo despreciado, lo obviado ¿No es un poco lo que nos está tal vez sucediendo en todos los órdenes de la vida? Se puede ver a cada paso y en todos los aspectos, la importancia que se da, el afán que se tiene y el esfuerzo que se aplica a obtener determinados “bienes”, de fortuna o de poder o de placeres, que son los “bienes” que hemos aprendido que son los deseables.
Tal vez este mundo nuestro esté necesitando un importante zarandeo para que aflore una algo así como inversión de valores. Tengo un amigo que es muy listo y dice que cuando salgamos de esta crisis lo haremos bastante más espabilados.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Qué aborrezco (3)

Detesto el socialismo, detesto la igualdad, no estoy en absoluto de acuerdo en que todos los seres humanos tengamos los mismos derechos, abomino de aquella frase de la izquierda, que dijo no sé quién, que reza algo así como “da lo que puedas y toma lo que necesites”. Y detesto también a todos los gobiernos que quieren “proteger” a sus ciudadanos con los criterios que para ellos, los gobiernos, son los convenientes y adecuados.
Leo en un libro de Carlos Fuentes — titulado Los 68, en el que escribe del mayo francés, de la primavera de Praga y de Tlatelolco (Méjico) — frases como:
“Lo que está en trance de formarse es una nueva concepción de la sociedad basada en la plena democracia, una alianza del socialismo y la libertad. Porque socialismo y libertad son inseparables”.
Y lo leo en el año 2010. Y lo leo en España, donde un gobierno socialista está llevando el país a la ruina; en todos los sentidos, tanto en el económico como en el cultural como en el de cualquier tipo de valores.
Y me entran unas ganas horrorosas de tirar el libro por la ventana y de maldecir de todo lo que en el mundo haya sido y sea izquierda, o socialismo o progresía.

Y del comunismo que no me hable nadie que no quiera que le saque los ojos.

“Da lo que puedas y toma lo que necesites”.

¿Quién producirá o creará o fabricará aquello que ha de tomar el que lo necesite?

¿Quién establecerá la medida de qué se necesita y qué es mero capricho o pura y simple avaricia?

¿Quién fijará la medida de cuánto puede dar cada cual?

¿Dónde hay un catálogo de qué es necesario y qué es superfluo?
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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Durante siete semanas y media el caballero se esforzó


porque pretendía ser el número catorce de un exiguo reino de quince súbditos pero, al amanecer del primer día de la segunda mitad de la octava semana de durísimo entrenamiento, el caballero despertó aquejado de un fortísimo dolor de testículos que, además, estaban muy inflamados.

Habían sido semanas agotadoras, extenuantes, que el caballero había soportado con entereza y de buen grado con la ilusión de llegar, algún día, a ser uno de los pares del reino.

Había, a lo largo de aquel tiempo que imaginó habría de recordar luego como una pesadilla — pero una pesadilla, le decía una voz interior dándole ánimos, “que habrá merecido la pena” —, sufrido nada menos que media docena de derrotas; pero había perseverado. Impasible e impertérrito había continuado acudiendo puntualmente a los entrenamientos, y a las eliminatorias, viendo sin dejarse ganar por la desesperación cómo siempre eran otros los que se graduaban; otros que eran para colmo más pequeños y hasta, uno de ellos, el número dos en concreto, no un par como todos los demás, sólo par y sin mácula sino (o al menos eso se rumoreaba) un poco  primo…

En cambio, él, él que no era ninguna nulidad, él que no era ningún imbécil… ¿Por qué tenía que pasarle algo tan humillante precisamente a él?

Agarró el teléfono, llamó al campo de entrenamiento y pidió hablar con el instructor.

– No voy a entrenar — Le dijo, escueto, esforzándose por contener las lágrimas.

– ¿Cómo que no vas a entrenar? — el instructor —. A cuatro días escasos del examen el señorito dice que no entrena ¿Y se puede saber por qué?

– Porque no puedo.

– Ah, no puedes — el instructor era un tipo algo rudo, pero le tenía aprecio —; pues que sepas que es tu última oportunidad de ser, fíjate bien, el mayor de los pares  del reino — y, tras una breve pausa — ¿O es que no te das cuenta?

– Sí, me doy cuenta.

– Te das cuenta, ¿te das cuenta de lo que eso, justo ahora que te enfrentas al esfuerzo final, significa?

– Me doy cuenta, pero…

–Te das cuenta pero — bramó el instructor —, te das cuenta pero… ¿Qué coño de “pero”? ¿Por qué carajo no tienes que venir a entrenar?

El dolor, que por unos instantes parecía haber remitido, arreció de nuevo; se hizo tan fuerte que el caballero, apretando las mandíbulas para no gritar, pudo tan sólo balbucir  "porque se me han hinchado los huevos".

Caballero a la Jineta

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Los cables del voltímetro estaban enchufados a tierra

Los cables del voltímetro estaban enchufados a tierra porque era frecuente que se rieran los volcanes a grandes llamaradas cuando, cediendo a presiones de fuerzas telúricas no del todo imponentes pero sí muy altivas a las que no les era posible el sustraerse nada más que en el caso de que les trajera por completo al fresco que la franquicia les fuera retirada en favor de a saber cuál de entre tantísimos oportunistas como andaban rondando a las mozas más agraciadas del lugar, el consejo  — por muy torpe que fuera y vive Dios que los había ineptos hasta la nausea — de una administración laborioso pero muy escasamente dotado para labor tan fina optaba, dando un enérgico puñetazo en la mesa y “punto en boca”, por estampar su firma al pie de cartas de recomendación ensalzando las virtudes del mar o, puestos a dar alas a los osos polares o pábulo a la maledicencia de unos loros pésimamente acostumbrados por culpa de los operarios que no pudieron reducirse a cenizas y tan proclives a utilizar un lenguaje en exceso vulgar , al mismísimo aire cargado de un aliento no del todo divino pero sí lo bastante nauseabundo a ajo como para poner, literalmente, los estómagos de los que huían despavoridos, presas del horror, patas arriba.

Caja de bombones

Caja de bombones
Una de esas cajas que se pueden encontrar en cualquier cajón de cualquier aparador de cualquier comedor o cuarto de estar de cualquier casa y en las que, cuando las abrimos, nada más encontramos pequeños cirindulillos inservibles que, hace ya tantos años, imaginamos que alguna vez podíamos necesitar. Esta, afortunadamente, está como se puede ver vacía.